«No hay peor pobreza material» que el paro, denuncia el Papa - Alfa y Omega

«No hay peor pobreza material» que el paro, denuncia el Papa

Tras varias intervenciones en los últimos días sobre las causas de la crisis y la tiranía de los mercados, el Papa se refirió el sábado al drama del paro. «No hay peor pobreza material que la de no permitir ganarse el pan y que priva de la dignidad del trabajo», denunció Francisco, al recibir a los miembros de la Fundación Centesimus Annus-Pro Pontífice. El paro —a su juicio— es un claro indicador de que «algo no funciona» en nuestras sociedades

Redacción

«Por encima de los negocios, de la lógica y de los parámetros del mercado, hay un ser humano y hay algo que se debe al hombre en cuanto hombre, en virtud de su dignidad profunda: ofrecerle la posibilidad de vivir con dignidad y de participar activamente al bien común», remarcó el Pontífice al recibir a los miembros de la Fundación Centesimus Annus, con ocasión la celebración de su congreso internacional sobre Repensar la solidaridad para el empleo: los desafíos del siglo XXI.

«Debemos volver a la centralidad del hombre, a una visión más ética de las actividades y de las relaciones humanas, sin el temor de perder algo», dijo el Papa, que denunció que el fenómeno del desempleo «se está extendiendo con rapidez en amplias zonas del Occidente y que está ampliando de forma preocupante los confines de la pobreza». Cuando algo así ocurre es que hay «algo que no funciona», subrayó.

Padecemos las consecuencias de una dura crisis que «no es sólo económica y financiera», sino que se deriva de «seguir a los ídolos del poder, del beneficio, del dinero, por encima del valor de la persona humana», todo lo cual «se ha convertido en una norma fundamental de funcionamiento y criterio decisivo de organización», añadió.

En los últimos días, el Papa ha tenido varias intervenciones de tono muy duro sobre las causas de la actual crisis económica. El martes pasado, al conmemorar los 25 años de la Casa Don de María, en el Vaticano, denunció los estragos de «un capitalismo salvaje» que «ha enseñado la lógica del beneficio a cualquier coste». La semana anterior, al recibir a un grupo de nuevos embajadores, Francisco pidió «una reforma financiera que sea ética y produzca, a su vez, una reforma económica saludable para todos». Ese mismo día, ante el Comité Ejecutivo de Caritas Internationalis, denunció que hoy preocupan «las inversiones financieras», y la comunidad internacional se moviliza para defender las grandes inversiones de capital, y en cambio apenas preocupa que mucha gente muera de hambre o de enfermedad.