Resucita para Semana Santa el lugar más sagrado del Cristianismo - Alfa y Omega

Resucita para Semana Santa el lugar más sagrado del Cristianismo

La tumba de Jesucristo luce restaurada en la Iglesia del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, tras diez meses de trabajo contrarreloj

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Una cristiana enciende una vela en el lugar donde se cree que se encuentra la tumba de Jesucristo, en el Edículo del Santo Sepulcro de Jerusalén. Foto: AFP / Gali Tibbon.

El Santo Sepulcro comienza una nueva era con un rostro renovado. Diez meses de trabajos de restauración contrarreloj han devuelto el esplendor a la cúpula que protege la tumba de Jesucristo en Jerusalén. El Edículo ha vuelto a los tonos rosados de sus losas de mármol y, desde mañana, tras una ceremonia de inauguración, los peregrinos podrán leer de nuevo las inscripciones, talladas en griego, que los animan a orar en el lugar más sagrado del cristianismo.

La restauración del Santo Sepulcro, la intervención más importante jamás realizada en la que se considera la tumba de Jesucristo, ha llegado justo a tiempo. Más de 200 años se han prolongado las negociaciones y encontronazos entre las iglesias greco-ortodoxa, católica romana y armenia, propietarias del recinto donde, según la fe cristiana, Jesús resucitó de entre los muertos. Un acuerdo firmado «in extremis» en 2015, tras la amenaza de cierre de las autoridades israelíes, que declararon la Iglesia al borde de la ruina, «un peligro» para los visitantes.

«Para siempre»

«Ahora se puede ver el color y la textura, las inscripciones, los frescos», afirmó ayer la directora científica de la misión de restauración, Antonia Maropoulou, en declaraciones a medios locales. A apenas un día de la inauguración oficial, los operarios que durante meses han trabajado en el recinto de la Iglesia del Santo Sepulcro en la Ciudad Vieja de Jerusalén terminan de recoger los paneles y andamiajes de la obra. Un mobiliario que hasta ahora ocultaba parcialmente el Edículo restaurado, un «monumento que durará para siempre», según la científica griega.

Tras la aprobación de las tres iglesias y durante los últimos 10 meses, el equipo de Maropoulou ha desmantelado las placas de mármol que recubrían el Edículo —construido entre 1809 y 1810, de estilo barroco otromano—, y las ha limpiado hasta resaltar sus colores originales beige y rosado, ennegrecidos por el tiempo, la humedad, el sudor de los peregrinos y el humo de las velas encendidas. Después de la restauración, las placas han vuelto a ser colocadas en su lugar original, pero esta vez fijadas con tornillos de titanio para reforzar la estructura de la cúpula. Frágil y vapuleado, el edificio «iba a convertirse en una montaña de arena», por lo que el equipo de restauradores ha inyectado masilla y pegamentos en las grietas de los muros de la iglesia de época cruzada.

El Edículo original —del latín «aedicule» o «casa pequeña»— fue construido en el siglo XVI en madera por monjes franciscanos encargados de los Santos Lugares. Destruido por un incendio, en 1810 levantaron el actual, que quedó seriamente dañado en un terremoto. El pasado febrero, los ingenieros griegos retiraron la estructura de hierro que los británicos construyeron en 1947 para evitar que el frágil Edículo colapsara. Por primera vez en décadas, el Edículo volvía a estar desnudo. «Los británicos hicieron un buen trabajo, y es positivo que colocaran la “jaula”, pero ahora nuestros modelos han demostrado que la estructura es estable, por lo que puede ser retirada», declaró la profesora Maropoulou.

El renovado Edículo se alza sin jaulas, soportes ni muletas, y sobre su cúpula se ha colocado como novedad una cruz greco-ortodoxa recién pulida, que no existía antes de la rehabilitación. «Es un símbolo que estaba en el proyecto original del Edículo, pero no se puso porque las leyes otomanas prohibían exponer cruces en lugares públicos», declaró a EFE el franciscano y arqueólogo que ha supervisado los trabajos Eugenio Alliata.

A través de una ventana

Los miles de peregrinos que diariamente hacen cola en la iglesia pueden ahora asomarse a la pequeña ventana abierta por los restauradores. Desde ahí se puede ver la piedra original de la cueva donde se escavó la tumba en la que se depositó el cuerpo de Jesús.

Sobre la entrada a la gruta, hay una lápida de mármol, colocada desde 1555 d. C. por el custodio franciscano Bonifacio de Ragusa, para proteger el lecho original del fervor de los peregrinos que, en ocasiones, hasta arrancaban piedras de la gruta y las portaban como reliquia. En un hecho histórico inédito desde hacía siglos, la noche del 26 de octubre la losa fue levantada por el equipo de restauradores.

La iglesia se cerró por 36 horas a los peregrinos, y tan sólo un puñado de expertos, así como una cámara de National Geographic, pudieron ver lo que había debajo. «Sentimos que no solo nosotros, sino toda la humanidad se arrodillaba ante la tumba», señaló Maropoulou, antes de volver a colocar la lápida.

«Este es un lugar lleno de fe y de historia, y me siento bendecida por haber recibido este encargo. Estando aquí se debe hablar el lenguaje de la técnica, de la cultura y de la religión, y eso abre grandes horizontes. Soy creyente, cristiana greco-ortodoxa. Para nosotros, la tumba de Jesús es el lugar más lleno de vida del mundo. La fiesta de la Pascua es una fiesta de vida y esperanza. Para mí, este lugar significa esperanza, vida y resurrección», declaró Maropoulou en una entrevista concedida al portal de noticias Tierra Santa.

El presupuesto inicial para los trabajos de restauración, aportado por las tres iglesias custodias y varias donaciones externas como la del rey Abdalá de Jordania, fue de tres millones de euros. Un dinero que se gastó rápidamente ante la magnitud de los daños y la complejidad del tratamiento. Tras las últimas reparaciones y análisis de nuevas amenazas, la cifra final ha alcanzado los seis millones, según apuntó a EFE la expresidenta del Fondo de Monumentos Mundiales, Bonnie Burnham. Los trabajos de restauración han terminado justo «a tiempo» para la Pascua Ortodoxa, que se celebra en abril y convoca a miles de peregrinos. Justo antes de la Semana Santa.

Comunión de ciencia e historia

¿Cuándo se podrá visitar la tumba ya restaurada?

La responsable de las obras de la cúpula y el Edículo que protegen la Tumba de Jesucristo, Antonia Maropoulou, confirmó ayer la conclusión de los trabajos de restauración, unos trabajos que serán presentados mañana miércoles con la retirada de los últimos paneles que cubren la zona de obras en el epicentro de la Iglesia del Santo Sepulcro.

¿Qué significado tiene para el Cristianismo el Santo Sepulcro ?

Donde la tradición cristiana sitúa el enterramiento y resurrección de Jesús, un equipo griego liderado por Maropoulou ha trabajado desde el pasado mes de julio en una intervención de urgencia para evitar que el venerado lugar se hundiera. La obra ha llevado unos diez meses. El Edículo del Santo Sepulcro, el lugar donde la tradición cristiana coincide en señalar como el lugar dentro del templo de Jerusalén donde el cuerpo de Jesús fue cubierto por una manta y enterrado antes de su Resurrección, se encuentra a unos cientos de metros del lugar de su crucifixión.

¿Qué se ha hecho en el lugar?

«Ahora se puede ver el color y la textura, las inscripciones, los frescos», dijo la profesora de la Universidad Politécnica Nacional de Atenas, junto a la centenaria estructura de estilo barroco otomano, conocida como Edículo, construida entre 1809-1810 tras un dañino terremoto. Durante más de dos siglos, solo se han llevado a cabo restauraciones parciales y es ahora cuando se completa una labor integral, tras un acuerdo entre los tres Custodios responsables de su mantenimiento: el grecoortodoxo, el armenio apostólico y el católico romano.

¿Qué dice la Biblia del lugar donde se enterró el cuerpo de Jesucristo?

Los Evangelios dicen muy poco en torno al tema del Santo Sepulcro. Solo afirman que el Señor fue enterrado en un lugar que estaba muy cerca del sitio donde fue crucificado. «Una especie de huerto donde debajo de una roca había un sepulcro nuevo. Allí fue puesto el cuerpo del Señor». Es la única referencia a la tumba de Cristo que se encuentra en los Evangelios.

Alicia Alamillos / ABC