Alfa y Omega > Nº 022 / 4-V-1996 > Desde la fe > Televisión
Televisión
Un sí rotundo a la vida

Aunque la televisión oficial, la del Gobierno socialista que ya terminó, aprovechó cualquier programa para arremeter de una u otra forma contra la institución familiar, el espacio Pasa la vida, que se emite por la primera cadena, presentó con cierta dignidad un tema delicado y fundamental: «¿Hay una edad para tener hijos?» Se trató del embarazo de las mujeres entre los 40 y 50 años, la experiencia de vida y de amor en el matrimonio.
Así como en otras ocasiones -¡y han sido tantas!- no he podido estar de acuerdo con María Teresa Campos, sí en ésta, porque hay demasiados programas basura, faltos no digamos ya de la más mínima ética, sino de buen gusto, en los que parece que lo único importante, para algunos ejecutivos y guionistas, es el sexo.
En el debate que comento, participaron José Luis Uribarri, Carmen Rigalt y Beatriz Cortázar, junto a un grupo de madres. Todas ellas coinciden -también la directora-, en que cualquier edad es buena para tener hijos; no hay un tope, aunque se rebase la línea de los 40.
A Pilar, 52 años, que quedó embarazada a los 45, el médico, le dijo que a esa edad tenía el riesgo de tener un hijo mongólico, que lo más acertado era abortar; pero ella siguió adelante.
A este respecto se refirió José Luis Uribarri quien, aunque feliz con su familia mostró, preocupado, su confianza hacia quien sufre el drama de si un hijo «venía mal».
La mayoría de las veces nos domina el miedo ante esta eventualidad; tal vez desconocemos que estos niños dan mayor felicidad, unión y alegría que cualquier hijo sin ese problema, pero con muchos otros.
Para Carmen Rigalt, la maternidad en la madurez se recibe con más alegría y responsabilidad. Beatriz Cortázar, recordó la solución para aquellos matrimonios que no pueden tener hijos y que está en la adopción.
En resumen, todas las madres mostraron su generosidad, su entrega, como Olga, de 57 años, alta ejecutiva de una empresa, que a los 43 dio a luz y lo abandonó todo por atender a su hijo.
Pasa la vida, en esta ocasión, dio un sí rotundo a la vida, al amor.
José Luis Pimentel
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