Alfa y Omega > Nº 158 / 25-III-1999 > Desde la fe > No es verdad
No es verdad

- El señor arzobispo de Valencia ya se ha encargado de puntualizar y desmentir las tergiversaciones evidentes que, una vez más, y siempre provenientes de los mismos sitios, se han hecho fundamentalmente en El Mundo, de Valencia, y en El País, a propósito de su carta dominical titulada ¡Solidaridad y responsabilidad! Para que no puedan tener la excusa del desconocimiento, repitamos una vez más que no se trataba de una carta pastoral, ni tampoco sobre la mujer ama de casa, como malévolamente han malinformado. Se trata de su habitual exhortación dominical, dedicada, la semana pasada, al acuciante problema de la solidaridad y responsabilidad social. En ese contexto -y no fuera de él-, monseñor García Gasco señala que la labor de la mujer ama de casa es ejemplar; que es un verdadero ejemplo del auténtico servicio a los demás. Si eso es machismo, venga Dios y lo vea. Decir cosas que el arzobispo de Valencia no dice, sacar lo que dice de su contexto y tergiversar su pensamiento es intolerable siempre, y mucho más en periódicos que se pretenden serios. Escribir un editorial, como ha hecho El País, sobre la base de esas tergiversaciones, con frases entrecomilladas que no están en la carta, denota una falta tal de profesionalidad, que avergüenza a los profesionales. Para el incalificable editorialista -¿se puede escribir un editorial por rumores, sin leer lo que se critica?-, los argumentos de monseñor García Gasco sólo sirven para alejar más a la Iglesia católica de los ciudadanos ordinarios. Obviamente no es verdad, y la mejor prueba de ello es que él necesita escribir un editorial. Si los argumentos del arzobispo sólo sirven para eso, ¿a qué viene preocuparse tanto, y nada menos que en un editorial? ¿No será que el arzobispo ha dado donde duele? Por cierto, al partido político que le recomendaba volver a la caverna, ya le ha dicho el arzobispo que gracias, pero que no, que no deseaba estar con él en ese lugar.

- A Eduardo Haro Tecglen la afirmación del cardenal Carles, arzobispo de Barcelona, de que una cosa es la realidad y otra la verdad le parece bárbara. No explica por qué, ya que si se mete a querer explicarlo, lo más seguro es que acabe convencido de que el cardenal Carles tiene razón. Eso ocurre cuando no se quiere uno convencer de que la verdad (la que es, no la que a mí me parece) es lo único que hace libre al ser humano, y cuando a uno todo le da igual, porque cree que todo vale igual; pero es evidente y no necesita demostración alguna que, si todo vale igual y da lo mismo, pues entonces nada vale nada. Pero, claro, eso no es así y no es verdad. Tres cuartos de lo mismo les viene ocurriendo a columnistas como Umbral, que últimamente se dedica a tratar de insultar y de descalificar, infructuosamente, a Juan Pablo II, llamándole el Papa- boutique, con lo que, lógicamente, lo que está consiguiendo es convertirse en el hazmerreír de la gente sensata normal y corriente. Y no digamos nada un tal Ricardo Cantalapiedra, que escribe -es un decir- en El País considerándose a sí mismo hombre de letras, pero en primavera me transformo en hombre de letrinas. Si él mismo lo reconoce.... Son cosas que abochornan, por mucho que los que están en la pomada las consideren muy progres y muy liberales, y muy modernas: como la película esa, titulada Muertos de risa, que el crítico de cine de ABC ha fulminado certeramente titulando su crítica Sólo muertos.

- Fernando Savater, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense, escribe en El País un artículo titulado Alternativa pendiente, en el que arremete contra el proyecto de elemental y mínima normalización de la clase de Religión en nuestro sistema docente. A Savater le subleva y le parece a todas luces escandalosamente antiliberal que el derecho a recibir la formación religiosa libremente elegida deba ser costeado por el Estado y no por los feligreses. Bueno, pues ¿qué le parecería que a los demás nos sublevara que la docencia de la Filosofía que él enseña, o qué sé yo, de las Matemáticas, la tuvieran que pagar los feligreses de la filosofía y las matemáticas? Y, por favor, ¿quiere enterarse de una vez de que la enseñanza de la Religión católica la piden para sus hijos noventa de cada cien padres españoles?
Gonzalo de Berceo
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