Alfa y Omega > Nº 180 / 30-IX-1999 > Desde la fe
El Papa denuncia la existencia de conglomerados informativos sin reglas
Luces y sombras de la revolución digital

Juan Pablo II ha querido afrontar los grandes desafíos éticos y culturales que plantea la irrupción de los medios digitales de información al dirigir un mensaje a la Unión Italiana de la Prensa Católica (conocida con las siglas UCSI) con motivo de su cuadragésimo aniversario de fundación.
Ante todo, el Papa comenzó reconociendo que el desarrollo incesante de los medios de comunicación social ejerce una influencia cada vez mayor en las personas y en la opinión pública, aumentando así la responsabilidad de quienes trabajan directamente en el sector.
Sin embargo, con frecuencia, los profesionales viven esta responsabilidad con criterios más de carácter comercial que social. De este modo -constata el Pontífice-, se tiende a privilegiar lo que «hace noticia», lo que es «sensacional», por encima de lo que ayudaría, sin embargo, a comprender mejor los acontecimientos del mundo. Se corre el peligro de distorsionar la verdad.
Para responder a esta situación, aseguró el Papa, es urgente que los cristianos comprometidos en el ámbito de la información trabajen, junto a todas las personas de buena voluntad, a favor de un mayor respeto de la verdad. Y ofreció pistas concretas para los profesionales que quieren promover un nuevo humanismo que abra las puertas a la esperanza, como, por ejemplo, subrayar temas como el de la paz, la honestidad, la vida de familia, en vez de dar excesiva importancia a hechos negativos.
Igualdad de oportunidades
El Santo Padre analizó, en su mensaje, las novedades y aportaciones que está trayendo al mundo de la información la revolución digital de final de milenio. Reconoció que constituye una oportunidad cultural dotada de un potencial cultural sin precedentes, con consecuencias a nivel social y político a favor de los más débiles y de los más pobres. En una red informática, quien envía y recibe mensajes se encuentra al mismo nivel. Ahora bien, si no se ofrece a los usuarios igualdad de oportunidades, se corre el riesgo de que no se apliquen en plenitud estas potencialidades.
Un ejemplo claro de esta denuncia, según el Papa, son los grandes conglomerados informativos que, a nivel nacional o supranacional, son capaces de trabajar en la ausencia total de reglas creando condiciones de superioridad y, por tanto, de sumisión cultural.
Esto es aún más grave si tenemos en cuenta que los medios de comunicación corren el riesgo, frecuentemente, de sustituir a las instituciones educativas, indicando modelos culturales y de comportamiento que no son siempre positivos, frente los cuales los más jóvenes quedan indefensos.
Se trata de problemas decisivos que, según el Papa, interpelan a la Iglesia y a las asociaciones de laicos. En concreto, el Papa propone la creación de Comités éticos de los medios de comunicación, que vigilen las posibles manipulaciones de la información, pues no todo lo que es técnicamente posible es moralmente lícito.
Jesús Colina. Roma
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