Alfa y Omega > Nº 609 / 2-X-2008 > La vida > Libros
Con la gentileza de Logotipo del CEU
Libros

Portada del libro
P«Un lúcido y apasionante viaje a la intimidad más sustancial del hombre»: así define Eduardo T. Gil de Muro, en el prólogo, estas 200 páginas serenas y razonadas que el doctor Retana Iza acaba de publicar en Monte Carmelo. Es un estudio lleno de originalidad y de compromiso. El autor define la esencia de lo médico como el encuentro entre dos hombres libres: uno, todo confianza; otro, todo conciencia. Y comenta que el gran progreso técnico en que vivimos, con la consiguiente devaluación de los valores espirituales, crea en el ser humano una situación anímica desconcertante. El hombre acaba por vivir angustiado.
Cuando está de plena actualidad la lamentable declaración de Hawking, de que en la ciencia hay poco sitio para Dios, el doctor Retana no duda en afirmar que el verdadero científico es, ante todo, un hombre de fe, con una actitud en cierto modo religiosa. Plantea la pregunta clave a la que trata de dar respuesta articulada y sensata: ¿qué piensa ese hombre, el médico, frente a la vida de otro hombre, el enfermo? He aquí un libro, Viaje a la intimidad del hombre, sumamente actual y estimulante.

Portada del libro
Agua de noria, último libro publicado por José Jiménez Lozano en RBA, es una novela de polis; algo así como un García Pavón pucelano; una narración en torno a un hecho criminal, un asunto turbio en el que nadie ni nada es lo que parece. Intentar descubrir, a estas alturas, lo bien que escribe Jiménez Lozano sería una ingenuidad. Es un maestro en el lenguaje del pueblo, y su castellano es recio, sobrio y exacto; incluso cuando se empeña en utilizar el laísmo de su tierra vallisoletana: se la cayó la cuchara, la parece poco. Da gusto leer que el pan era de pueblo, pero no de cualquier manera como ahora lo hacen, sino como cuando los pueblos eran pueblos. El Agua de noria del título lo explica así de claro: «Esto de ser policía era desde luego lo más parecido a lo que hacía un asno con los ojos cubiertos, dando vueltas a una noria; andando, andando, sin saber a dónde iba y sin ir a ninguna parte». Por estas páginas pasa la condición humana, la manipulación y utilización bastarda de las miserias del ser humano, en llamadas clínicas y hospitales, o en llamados medios de comunicación que se convierten en escaparates de los sacamuelas de la radio y de la tele. Jiménez Lozano, que se define cartesiano y jansenista y hasta escéptico, hurga a fondo en el meollo de sus personajes con una variedad de registros y de quiebros argumentales que hacen de Agua de noria una lectura apasionante.
M.A.V.
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid