Alfa y Omega > Nº 627 / 5-II-2009 > La vida > Libros
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Jorge López Teulón acaba de editar, en Edibesa, Toledo 1936, ciudad mártir. Persecución y martirio. En 300 páginas relata, con escueto realismo, la persecución religiosa que, en 1936, adquirió en la ciudad imperial extrema virulencia. En los 72 días que siguieron al estallido de la Guerra Civil, fueron exterminadas Comunidades religiosas y asesinados muchos sacerdotes diocesanos y laicos fieles a Cristo y a su Iglesia. Paralelamente a la epopeya del Alcázar de Toledo, tan conocida y admirada en el mundo, se produjo esta otra página trágica de la historia de la ciudad, no por desconocida menos gloriosa. Impresiona el denominador común de todos los mártires: el perdón cristiano. Unos ya han sido beatificados. Otros esperan el día en que la Iglesia proclame ante el mundo su martirio. En un capítulo preeliminar, el autor relata el histórico encuentro de los españoles con el Papa Pío XI, en Castelgandolfo, el 14 de septiembre de 1936, cuando con la Guerra recién comenzada el Papa se refirió a «la gran tribulación de la que venís y al esplendor y virtudes cristianas, de heroísmo y martirio».

Tras una investigación de más de 1.500 páginas, Paul Johnson concluye este libro, titulado Intelectuales, editado por Homolegens, con esta afirmación: «Creo detectar en la actualidad una especie de escepticismo público, una tendencia creciente entre la gente corriente a poner en tela de juicio el derecho de los académicos, escritores y filósofos, por muy eminentes que sean, a decirnos cómo debemos comportarnos. Existe la creencia, cada vez más extendida, según la cual los intelectuales no son mejores mentores, o ejemplos más útiles, que los brujos o los sacerdotes de la antigüedad. Comparto ese escepticismo: una de las principales lecciones que nos ha enseñado el siglo XX, que ha presenciado la muerte de millones de inocentes, es la siguiente: tened cuidado con los intelectuales». El autor pasa revista a Rouseau, Shelley, Karl Marx, Ibsen, Tolstoi, Hemingway, Brecht, Russell, Sartre, Wilson, Gollancz, Hellman. Según Johnson, la aparición del intelectual laico se ha convertido en el factor clave en la configuración del mundo contemporáneo. Centra su riguroso análisis en las credenciales morales y críticas de los intelectuales y empieza con Rouseau, el primer intelectual moderno, el creador del arquetipo y, posiblemente, el más influyente de todos, si bien otros antes que él, como Voltaire, ya habían iniciado la tarea de demoler los altares y entronizar la razón, o lo que ellos entendían como tal.
M.A.V.