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Año Jubilar mariano en Andújar (Jaén)
La Reina de Sierra Morena
Desde el 12 de abril de 2009 hasta el mes de abril de 2010, la ciudad de Andújar, en Jaén, celebra el Año Jubilar Extraordinario, concedido por el Papa al santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, regentado por religiosos trinitarios, a petición del obispo de Jaén, con motivo de los cien años de la Coronación canónica de la Virgen de la Cabeza y de su proclamación como Patrona de Andújar
Romería
Muy cerca de esa ciudad, a 32 kilómetros, por una carretera pintoresca, se encuentra el santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, que según Lope de Vega era uno de los más importantes de España, comparándolo con el de Guadalupe, en Extremadura, el del Pilar, en Zaragoza, y el de Monserrat, en Cataluña. Miguel de Cervantes, en su obra Persiles y Segismunda, nos refiere toda una panorámica de este santuario. San Eufrasio trajo hasta Andújar una imagen de la Virgen, obra de Nicodemus y Lucas, apóstoles del Señor. Allí le hizo una capilla bajo el nombre de Nuestra Señora de la Asunción.
La dominación árabe en España hizo que los cristianos ocultasen las imágenes queridas en los lugares más apartados de pueblos y ciudades, por miedo a que fueran profanadas por los invasores. Por ello, a la Virgen de la Asunción la escondieron a 32 kilómetros de Andújar, en un lugar conocido como el Cerro de Monte Cabezo. Después, al pasar los siglos, se perdió todo el recuerdo de la imagen.
Lugar de oración y heroísmo
Imagen de la Virgen, que este año celebra
el centenario de su Coronación canónica
Era la noche del 12 de agosto de 1227. Andújar ya era cristiana. Había en la ciudad un pastor de ovejas llamado Juan Alonso de Rivas, paralítico de un brazo a causa de anteriores luchas con los árabes. Estaba con su ganado cuando le pareció oír una campana en el Cerro de la Cabeza. Miró hacia allá y vio un resplandor celestial. Subió hasta la roca. Allí encontró la imagen de la Virgen, que le habló con ternura y amor de madre, y le sanó el brazo enfermo. Juan no daba crédito a lo que veía, pero su brazo estaba sano. La Virgen le dijo que se construyera allí una iglesia para su imagen.
Se hizo una pequeña capilla. En 1304 se edificó un santuario, y en el siglo XVI, un monasterio. Reyes, príncipes y gentes de todos los lugares han venido a postrarse a los pies de la morenita de Andújar, paz y esperanza del Monte Cabezo.
El poeta M. Herrero García escribe: «Déjanos, Virgen, en tu clara sierra,/ vivir con las alondras y las flores/ que cantan día y noche tus amores,/ llamándote Cabeza de la tierra».
La imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Cabeza fue coronada canónicamente en 1909. Toda una gesta heroica se desarrolló durante los días trágicos de la Guerra Civil española. En el santuario se refugiaron y se hicieron fuertes unas 2.000 personas, entre ellas 200 guardias civiles, mujeres, niños y ancianos. Los mandaba el capitán Santiago Cortés. Unos 10.000 enemigos asaltaron y cercaron por tierra y aire el santuario. Resistieron los de Cortés desde septiembre de 1936 hasta mayo de 1937. El santuario quedó convertido en un montón de ruinas, y en el asalto final murió el capitán Cortés. Sólo quedaban 30 combatientes... El santuario ha quedado como ejemplo y prueba de una gesta heroica del genuino carácter del español, que no sabe rendirse ante el enemigo. El santuario fue posteriormente reconstruido y se convirtió de nuevo en un roncón de fe y de oración.
Madre de la Sierra Morena, Reina y Señora de Andújar, María Santísima de la Cabeza, escucha nuestras plegarias, ruega a Dios por nosotros. Tuyos son nuestros corazones. Ganaremos la indulgencia plenaria que este año nos ofrece el Papa al visitar tu santuario de Sierra Morena.
Francisco Ruiz de la Cuesta