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No es verdad

El Roto, en El País
Antes de Pascua dediqué este rincón a una larga retahíla de por qués sin respuesta, y prometí que, próximamente, lo dedicaría a otra retahíla, pero esta vez de por qué no. Aquí va:
¿Por qué no es verdad casi nada de lo que se nos ha contado sobre el 11-M, en el que murieron 200 personas en Madrid para que cambiara un Gobierno? ¿Por qué no cambian las políticas y los políticos, en vez de cambiar los envases, como dice El Roto en la viñeta que ilustra este comentario? ¿Por qué ni al Gobierno ni a la oposición les importa un pimiento los desmesurados gastos que pagamos todos los españoles en 17 Autonomías, 17 Parlamentos, 17 sistemas judiciales, y en miles de Consejos, consejillos escolares, sociales, sindicales, en los que viven de las dietas una serie de liberados? ¿Por qué no se piensa en lo que podría hacerse con todo ese dinero?
¿Por qué quienes tienen la obligación de reflexionar no se dan cuenta de que la foto de Zapatero con Obama nos ha costado a los españoles 4.000 millones de euros, que van a ir a parar a no sé donde, con la falta que hacen aquí y con lo bien que les vendría, por ejemplo, al millón y medio de parados que no reciben ni un solo euro de ningún sitio? ¿Por qué, como ha pintado recientemente Martinmorales en su viñeta de ABC, la España de las Autonomías no atiende a los autónomos y los abandona? ¿Por qué no se les cae la cara de vergüenza a los nacionalistas del PNV, que tienen la desfachatez de creerse los líderes naturales del pueblo vasco, cuando más de la mitad de los vascos no están dispuestos a admitir tal cosa? ¿Por qué no le llaman a eso por su nombre, en vez de democracia?
¿Por qué los sufridos ciudadanos contribuyentes españoles no nos vemos libres, de una vez y para siempre, de tener que pagar los problemas económicos de los partidos y de los sindicatos, y que sean sus asociados y afiliados quienes lo hagan? ¿Por qué el Gobierno no tiene un mínimun exigible de mesura y deja de subvencionar bazofia cinematográfica o televisada? ¿Por qué el señor Presidente del Gobierno de España y ministro de Deportes no deja en paz al deporte y a los deportistas españoles, que es de lo poco que funciona, y se olvida de hacerse fotos electoreras con ellos? ¿Por qué el flamante nuevo Gobierno, en vez de cacarear otro ritmo, no se dedica a hacer lo que tiene que hacer, cuando lo tiene que hacer, olvidándose del ritmo, que si, además -como dicen-, es más rápido, más rápidamente se acumularán los desastres? ¿Por qué el conocido stajanovista Manuel Cháves no se ha quedado, jubilado, después de tanto tiempo en Andalucía, a la que ha dejado con más paro del que tenía cuando llegó, hace 19 años?
¿Por qué no quieren enterarse nuestros científicos de todo a cien de que ya en Atapuerca, hace 530.000 años, uno de nuestros remotos antepasados se ocupó de la dignidad inalienable de una pequeña inválida, como ha quedado demostrado en recientes investigaciones? ¿Por qué no se dan cuenta de que llamar progreso a una Ley de aborto criminal es volver a mucho antes de Atapuerca, a la ley de la selva? ¿Por qué los sindicatos, que acaban de recibir 29 millones de euros, no tienen la suficiente conciencia social para renunciar a ellos en un momento de galopante crisis económica como la que vivimos, y los dedican aunque sólo sea a complementar lo que hace la Iglesia católica, gratis, en sus programas eficacísimos de caridad y de asistencia social? ¿Por qué el director del CNI no demuestra que no es cierto que usó su infraestructura del Centro de Inteligencia para cazar y pescar en África con dinero público y para cargar al presupuesto del Centro obras de su vivienda y un todo terreno para poder salir de cacería?
¿Por qué todos los delincuentes protagonistas de corrupción a todos los niveles no devuelven, con intereses, todo lo que se llevaron, y si no lo hacen por las buenas, por qué no se les obliga a hacerlo por las malas? En resumidas cuentas, ya que podría seguir hasta el año que viene: ¿por qué no hay un mínimo exigible de sensatez y de sentido común, al menos donde más debería haberlo, y por qué algunos no se convencen de que sólo se acierta cuando se rectifica?
Gonzalo de Berceo
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid