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Residencias de mayores, de Cáritas Madrid
Espacios para vivir
Las residencias Santa Lucía y San Joaquín y Santa Ana son dos centros gestionados por Cáritas Madrid para atender a personas mayores con algún grado de dependencia y que, por diferentes circunstancias, tienen que salir temporal o definitivamente de su entorno habitual. En ellas se les ofrece una cuidada atención profesional y humana, marcada con el sello de su identidad católica

La última mujer que ha ingresado en la residencia de mayores San Joaquín y Santa Ana tiene 105 años. Ahora se encuentra en un centro que pertenece a la Comunidad de Madrid, pero que está gestionado por Cáritas Madrid. Allí podrán atenderla 39 profesionales, pero lo más distintivo del centro es una comunidad de 5 Hermanas Misioneras Franciscanas del Suburbio, que son el alma de la residencia. Doña Esther Marcos, la directora de la residencia San Joaquín y Santa Ana, afirma que las religiosas «viven aquí y dan una cierta tranquilidad para dar continuidad a los servicios que ofrecemos. Hacen de todo, están implicadas en la supervisión de servicios generales y en la acogida en el centro, y ayudan en todo lo que los residentes puedan necesitar». Todo ello hace de este centro un lugar diferente, que se caracteriza, según su directora, «por el trato, un trato humano. El tener aquí a la comunidad de Hermanas nos permite dar ese trato quizá un poco diferente, y es algo que se transmite a todo el personal. Además, contamos con 27 voluntarios, que no vienen a hacer el trabajo del personal, sino que vienen a estar con los residentes, hablar con ellos, hacer actividades, pasear, acompañarles al médico, a jugar a los bolos o a lo que sea..., eso es lo que diferencia a una organización como Cáritas, que se sustenta en el voluntariado».
La identidad cristiana
La residencia Santa Lucía es el otro centro de mayores que gestiona Cáritas Madrid, y en él también colabora una comunidad de religiosas, en esta ocasión Carmelitas Mensajeras del Espíritu Santo. Según su director, don José Antonio Jiménez, intentan ofrecer atención «basada en una concepción integral de la persona, con el objeto de atender mejor las necesidades del mayor. Todo ello sin olvidar nuestra identidad cristiana y que nuestra prioridad es la atención a los más desfavorecidos». Según don José Antonio Jiménez, «se trata de potenciar el concepto de cuidar frente al de solamente curar. Además de ser importante nuestra presencia en la red de residencias, de la Comunidad de Madrid por promover valores desde una perspectiva cristiana».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
«Lo que más me gusta es que vengan a verme»
Charo es una mujer de 80 años, viuda con dos hijos, que lleva cerca de tres años en la residencia Santa Lucía. Dice que se encuentra «muy bien aquí, que muchos amigos y sus hijos vienen a verme a menudo, y también gente de la parroquia; eso me sirve de mucho, claro». Ha tenido muchas operaciones de huesos, pero eso no le impide pasear a ratos: «El médico me ha dicho que intente pasear un poco, y así me doy una vuelta por el jardín». Pero lo que más le gusta es «que vengan a verme, todo eso me ayuda muchísimo. Habla muy bien de las personas que trabajan en la residencia, y de los voluntarios: «Yo les admiro mucho; hace falta tener vocación y voluntad para hacer un trabajo así». Todo ello le hace reconocer que «me encuentro bastante a gusto. No es mi casa, es la verdad, pero estoy a gusto y contenta».
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid