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Habla el Papa
El sacerdocio..., de los fieles laicos

En sus fieles y ministros, la Iglesia es sobre la tierra una comunidad sacerdotal estructurada orgánicamente como Cuerpo de Cristo, para desempeñar eficazmente, unida a su Cabeza, su misión histórica de salvación. Los miembros no tienen la misma función: esto es lo que constituye la belleza y la vida del cuerpo. Es en la diversidad esencial entre sacerdocio ministerial y sacerdocio común donde se entiende la identidad de los fieles ordenados y laicos. Por esa razón, es necesario evitar la secularización de los sacerdotes y la clericalización de los laicos. Por tanto, los fieles laicos deben comprometerse en expresar, incluso a través del compromiso político, la visión antropológica cristiana y la doctrina social de la Iglesia. Los sacerdotes deben permanecer apartados de un compromiso personal con la política, a fin de favorecer la unidad y la comunión de los fieles, y así podrán ser una referencia para todos. Es importante hacer crecer esta conciencia en los sacerdotes, religiosos y fieles laicos, animando y vigilando para que cada cual se sienta motivado a actuar según su estado. La profundización armónica, correcta y clara de la relación entre sacerdocio común y ministerial constituye uno de los puntos más delicados de la vida de la Iglesia. El número exiguo de presbíteros podría llevar a las comunidades a resignarse, consolándose con el hecho de que ésta pone de manifiesto mejor el papel de los laicos. Pero la falta de presbíteros no justifica una participación más activa de los laicos. Cuanto más los fieles son conscientes de sus responsabilidades en la Iglesia, tanto más sobresalen la identidad específica y el papel insustituible del sacerdote como pastor del conjunto de la comunidad, testigo de la autenticidad de la fe y dispensador, en nombre de Cristo-Cabeza, de los misterios de la salvación.
(12-IX-2009)