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Argentina: ¿por la senda del chavismo?
El doble juego de los Kirchner
Cuando murió Juan Pablo II, Néstor Kirchner, entonces Presidente de Argentina, no fue capaz siquiera de cruzar la Plaza de Mayo, de Buenos Aires para asistir al funeral que presidió el cardenal Jorge Bergoglio. Su mujer y sucesora, Cristina, siempre ha mostrado una cara más amable hacia los católicos, pero nadie duda de que el matrimonio presidencial forma un equipo, cuya ambición de poder, de un modo u otro, ha chocado repetidas veces con la Iglesia


Redacción del diario argentino Clarín
«Se viene una nueva embestida de Kirchner contra la Iglesia»: así de claro y rotundo se expresa el periodista de Clarín Sergio Rubín, en un artículo del suplemento Valores religiosos, a raíz de la llamada cruzada por la Ley de Medios Audiovisuales. Rubín sostiene que, sin medios críticos que le cuestionen, Néstor Kirchner (Presidente del país entre 2003 y 2007, pero, según muchos, auténtico poder en la sombra durante el mandato de su mujer) iniciará el definitivo combate contra la Iglesia, «el último bastión de contundente crítica que alguna vez fue torpemente considerada como la verdadera oposición política». Su ministro de Salud, Ginés González García, fue un abierto promotor del aborto e impulsó el libre reparto de preservativos. Ante el rechazo de la Iglesia, el Gobierno retiró el reconocimiento al obispo castrense, y Néstor dijo que «el diablo también les llega a los que usan sotana».
Porque el primer varapalo sufrido por Néstor fue protagonizado por un obispo emérito, de Puerto Iguazú, monseñor Joaquín Piña, nacido en Sabadell. El Frente Unidos por la Dignidad (FUD) se impuso en las elecciones de convencionales constituyentes que se celebraron, en 2006, en Misiones, y que habían sido convocadas por el Gobernador Carlos Rovira, con un claro apoyo del Presidente Néstor Kirchner. Rovira intentaba reformar un artículo de la Constitución para habilitar su reelección indefinida, y el obispo fue la cara más visible del rechazo.
La situación, con la llegada de Cristina Kirchner, parecía que podía cambiar. Aparcó el debate sobre el aborto, sustituyó al ministro de Salud y mejoró las relaciones con la Iglesia... ¿En qué está basado este cambio? Puede ser el reconocimiento de Cristina a la contribución de la Iglesia a una Argentina más justa y fraterna... Pero también el miedo a la pérdida del poder político, y la espera de Néstor a obtener el control de los medios de comunicación para comenzar la última batalla por el control de toda la nación, como insinúa Rubín.
Cincuenta años atrás, la hegemonía peronista acentuó su caída cuando se enfrentó con la Iglesia, y algunos seguidores de Perón quemaron iglesias en Buenos Aires. Las consecuencias del enfrentamiento con la Iglesia aún están frescas. Más allá de que en el espectro peronista hay fervorosos católicos, otros, al menos por respeto, preferirían no confrontarla abiertamente. No obstante, el modelo chavista en Venezuela y el de otros populismos de Iberoamerica, con los que la mandataria coquetea constantemente, abren perspectivas poco alentadoras.
Álvaro Real y Esteban Pittaro
Una sospechosa Ley de Medios Audiovisuales
Cristina Kirchner recibió un duro revés popular en las últimas elecciones, al perder la mayoría de los legisladores que apoyan sus proyectos. No obstante, y hasta que se constituya en diciembre, definitivamente, el nuevo Parlamento, el Gobierno Kirchner adelantó la nueva Ley de Medios Audiovisuales. Algunos advierten de que se trata de un atentado contra la libertad de empresa y de expresión, mientras que otros destacan que se rompe definitivamente con una normativa de tiempos de la dictadura militar, y se descentraliza la propiedad mediática.
La Conferencia Episcopal Argentina ha procurado no elevar la temperatura del clima político y mantener la debida distancia. Su portavoz, Jorge Oesterheld, valora que la prensa pueda servir para dar voz a los que no tienen voz, pero alerta de que, «más allá de que sea con éste u otro Parlamento», una ley sobre tan delicada cuestión para la democracia «tiene que ser fruto de un consenso muy amplio». Y añade, con mayor claridad todavía: «Por su trascendencia, no sería bueno que se apruebe por diferencia de un par de votos». De igual manera se ha expresado el Presidente de la Comisión episcopal de Medios de Comunicación en Argentina, monseñor Agustín Radrizzanni, que, durante una cena con la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), pidió que el debate tenga en cuenta la nueva composición de la legislatura, que comenzará en diciembre.
Más allá del contenido, más que opinable, resulta sospechosa la rapidez en la tramitación de una ley, con una legislatura que fue rechazada en las elecciones de hace unos meses, y que perjudica claramente a los medios de comunicación más críticos con el Gobierno kirchnerista.
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid