Alfa y Omega > Nº 656 > Mundo
Con la gentileza de Logotipo de Zenit Agencia de información
Embajador de Cristo en el invierno checo
Benedicto XVI llega, el sábado, a la República Checa, uno de los países con la práctica religiosa más baja del mundo. Su objetivo declarado es ofrecer razones de la fe y de la esperanza a este país y al corazón de Europa


Iglesia de San Wenceslao, en Stará Boleslav
(República Checa), que visitará el Papa
Serán tres días de maratón, en los que recorrerá Praga, Brno y Stará Boleslav, lugar del martirio de san Wenceslao, Patrono de la nación. Este domingo, al pedir la oración de los creyentes por los frutos de esta visita apostólica, el Papa explicó a los peregrinos que «la República Checa se encuentra geográfica e históricamente en el corazón de Europa, y, tras los dramas del siglo pasado, tiene necesidad, al igual que todo el continente, de volver a encontrar las razones de la fe y la esperanza». El Papa anunció que rendirá homenaje «a los heroicos testigos del Evangelio, antiguos y recientes», y alentará «a todos a avanzar en la caridad y la verdad».
Veinte años de la caída del Muro
El cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, reconoce que no podía haber mejor manera para hacer un balance de los veinte años de la caída del comunismo en el país que esta visita del Papa. Por una parte -afirma-, la Iglesia cuenta hoy con mucha más libertad. Por otra, «no se ha resuelto todavía la cuestión de la restitución de los bienes de la Iglesia» que fueron expropiados por el comunismo. «Los políticos no quieren resolver estas cuestiones y seguimos dependiendo del Estado para los salarios de los sacerdotes», dice el cardenal, que en tiempos del marxismo sufrió la persecución y, siendo sacerdote, fue obligado a trabajar como limpiacristales.
«Durante el comunismo, que duró 40 años, toda la actividad de la Iglesia estaba controlada -aclara el cardenal-. Sólo los sacerdotes tenían permiso para desempeñar actividades eclesiales. Los laicos no podían colaborar con los sacerdotes en las actividades apostólicas y pastorales. Estaba prohibido. Por tanto, tras la caída del comunismo, ha sido necesario reavivar la participación de los laicos en la actividad pastoral de la Iglesia». Ésta ha sido la gran tarea de la Iglesia en estas dos décadas: «Relanzar la colaboración entre laicos y sacerdotes».
La herencia de las guerras de religión vividas en siglos pasados, los años del yugo comunista y educación marxista, y el materialismo desenfrenado de estos últimos 20 años han dejado una pesada herencia. Según algunas estadísticas, el 59% de la población se declara agnóstica o atea. En algunas zonas, la práctica religiosa no llega al 2%. En total, los católicos checos son el 31,69% de los más de 10 millones de habitantes, convirtiéndose en la religión más numerosa. En este ambiente, la Iglesia checa espera mucho de Benedicto XVI, recordando las tres visitas de Juan Pablo II al país, que significaron el renacimiento tras la persecución. El cardenal Vlk reconoce que, en medio del difícil ambiente en el que vive la Iglesia, hay profundas alegrías, «gracias a las conversiones. Hay muchos catecúmenos: dos veces al año tenemos el rito de la acogida de catecúmenos en la catedral; la última vez, antes de las vacaciones, había 150».
Los números muestran que la Iglesia ha dado pasos impensables hace veinte años. Hoy hay 2.576 parroquias, asistidas por 21 obispos y casi dos mil sacerdotes; los diáconos permanentes son 178; los religiosos no sacerdotes, 116; hay 1.609 religiosas profesas y 1.109 catequistas. Actualmente, la Iglesia administra 50 hospitales y 98 ambulatorios, ha creado 134 asilos y casas de acogida para discapacitados, 59 orfanatos y jardines de infancia, 58 consultorios familiares y centros para la protección de la vida, y 170 centros especializados en la educación y la integración social.
Jesús Colina. Roma
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid