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La Biblioteca Castro de la Fundación Antonio de Castro, que se distingue no sólo por la calidad de sus ediciones, sino por la cuidada selección de autores, lanza dos tomos dedicados a la Mística del siglo XVI, que constituyen dos auténticas joyas bibliográficas. El primero está dedicado a Santa Teresa de Jesús y recoge, en edición de Francisco Javier Diez de Revenga, los siguientes títulos de la santa andariega: Libro de la vida, Camino de perfección, Moradas del Castillo interior, Libro de las fundaciones y Poesías. Como escribe el editor en la introducción, «la figura histórica literaria de Teresa de Ávila se abre camino, con sus textos fundamentales, en la presente hora, y nos muestra calidades indelebles que han de resolver interrogaciones a un lector contemporáneo».
El segundo está dedicado a San Juan de la Cruz. Recoge Poesías, Subida del Monte Carmelo, Noche oscura, Cántico espiritual y Llama de amor viva. Como también señala el editor, «en el complejo panorama de la Literatura española del siglo XVI y en el panorama total de la Literatura española, la figura de san Juan de la Cruz es una de las más excelsas. Sus poemas entran por la puerta grande en el campo de la Literatura mística y son obras maestras de espiritualidad aparte de composiciones poéticas magistrales y únicas en la literatura de todos los siglos».
Esta edición que prestigia la Colección, demuestra, a comienzos del siglo XXI, la vigencia de dos cumbres insuperables de nuestras letras. Su trascendencia espiritual es guía segura en lo que la santa doctora de Ávila llamaría hoy Tiempos recios.

Javier Arias Artacho es filólogo y diplomado en ciencias religiosas. Es un joven autor argentino que dedica su tiempo a la docencia, a la familia y a escribir. LibrosLibres acaba de editar estas 290 páginas tituladas La sombra de Masada, que narra, de manera trepidante, las incomprensiones entre judíos y cristianos mientras intentan librarse del yugo romano en la épica fortaleza de Masada. Recrea el ambiente convulso que se vivió en Jerusalén y en toda Judea pocas décadas después de la crucifixión de Cristo. La epopeya de Masada sirve de histórico telón de fondo para que el autor novele la fuerza del misterio, en la estirpe de aquel José de Arimatea, del que habla el Evangelio, y al que el autor atribuye la conservación del Sudario en el que fue envuelto el cuerpo del Señor.
M.A.V.