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26º Congreso Internacional de Farmacéuticos Católicos
Un desastre sanitario mundial
Existe el «riesgo de un desastre sanitario mundial», ha alertado, en el 26º Congreso Internacional de Farmacéuticos Católicos, el Presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud. Según sus denuncias, ya se está produciendo: no sólo no llegan al tercer mundo medicamentos que salvarían millones de vidas, sino que, además, la mitad de los que llegan son falsos

La mitad de las medicinas vendidas en África están falsificadas, ha denunciado monseñor Zygmunt Zimowski, Presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, en el 26º Congreso Mundial de Farmacéuticos Católicos que acaba de celebrarse en Poznan (Polonia). El tema del Congreso era, precisamente, La seguridad del medicamento: ética y conciencia para el farmacéutico, y pretendía analizar, además de las falsificaciones y fraudes, el problema de todos los medicamentos que circulan fuera del circuito farmacéutico -vendidos por Internet, pasados a través de las fronteras o distribuidos en las misiones humanitarias, por ejemplo-.
En el Congreso han participado ocho farmacéuticos pertenecientes a la Asociación española de Farmacéuticos Católicos, encabezados por su Presidenta, doña Esther Fonseca, además de don José López Guzmán, Director del Máster de Bioétca de la Universidad de Navarra. Doña Esther ha explicado a Alfa y Omega que ha sido «una experiencia muy interesante, también desde el punto de vista de la convivencia y el intercambio de vivencias», en especial con las dos representantes de Malasia y la de Gabón, «personas muy decididas e involucradas a las que ha sido impresionante conocer». Ellas pudieron dar testimonio de situaciones como las que había denunciado el prelado polaco basándose en datos de la Organización Mundial de la Salud. Afirmó, asimismo, que afecta de manera especial al tratamiento de la malaria. No es una simple sustitución inocente, sino que, como explicó monseñor Zimowski, «falsos antibióticos y falsas vacunas producen graves repercusiones negativas sobre la salud de los menores. Son numerosas las muertes de niños debidas a enfermedades respiratorias. Y lo son muchos más si se les trata con antibióticos falsos -sin principio activo o adulterados-» que, además, han sido «adquiridos a precios bien caros».
Consecuencias de la crisis
Monseñor Zimowski afirmó que el Papa Benedicto XVI está preocupado por «el riesgo de un desastre humano y sanitario mundial» en el contexto de la actual crisis económica. Ésta ha hecho disminuir drásticamente la asistencia sanitaria en los países en vías de desarrollo, debido a «la cancelación o drástica reducción de los programas de asistencia exterior. Todo ello pone dramáticamente en situación de riesgo sus sistemas sanitarios, que ya están al borde de la quiebra». Y añadió: «En demasiadas zonas del mundo faltan los medicamentos de primera necesidad». Es el problema, por ejemplo, de los medicamentos huérfanos, es decir, los que combaten las enfermedades típicas de estos países -que matan a millones de personas- pero cuyo mercado «no produce riqueza». Por ello, siguiendo la lógica de la industria en vez de la ética, «no se estudian, no se producen y no se distribuyen».
En cuanto a la situación de los farmacéuticos europeos, doña Esther ha podido comprobar que, si bien «estamos todos más o menos en la misma situación, ahora en España va todo más rápido», por ejemplo con la dispensación de la píldora del día después sin receta o los intentos de limitar la objeción de conciencia. También para esta situación tuvo unas palabras monseñor Zimowski, al recordar el deber de los farmacéuticos católicos de respetar «la vida y la dignidad humana desde la concepción hasta la muerte natural. Se trata de un compromiso ético y moral que no puede ser menospreciado y sometido a las variaciones de opiniones pasajeras».
M.M.L.
Una preocupación del Papa, ya en 2007
El Congreso Internacional de Farmacéuticos Católicos se celebra cada dos años. Su 25ª edición, en 2007, se celebró en Roma. En el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigió entonces a los asistentes, ya había alguna alusión que se adelantaba al que ha sido el tema de este nuevo encuentro: «Conviene que las diferentes estructuras farmacéuticas, así como todos nuestros contemporáneos, se preocupen por ser solidarios en el campo terapéutico, para permitir el acceso a la asistencia y a los medicamentos de primera necesidad a todos los sectores de la población y en todos los países, sobre todo a las personas más pobres». Sin embargo, en aquella ocasión, el tema principal de las palabras del Papa fueron las implicaciones éticas de la expansión, en el campo farmacéutico, de la cultura de la muerte: «Los farmacéuticos desempeñan un papel educativo», sobre todo, «para dar a conocer las implicaciones éticas de la utilización de ciertos medicamentos. No es posible anestesiar las conciencias, por ejemplo, sobre los efectos de moléculas que tienen como finalidad evitar la implantación de un embrión, o abreviar la vida. El farmacéutico debe invitar a cada uno a un impulso de humanidad, para que todo ser humano sea protegido desde su concepción hasta su muerte natural».
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