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La ignorancia ya no es excusa

Escribe Teófilo González Vila, en Análisis Digital: «Hay muchos católicos en la política, pero apenas políticos católicos, esto es, tales que esa condición se note». Oportunidades de comprobarlo, por desgracia, va a haber próximamente más de una. Pero continúa el artículo: «La irrelevancia de la presencia de los católicos en la actividad política se corresponde con la falta de convicción en la fuerza política del amor que parece marcar a los católicos políticos y a toda la comunidad cristiana a la que pertenecen. La irrelevancia política de los católicos se corresponde con su irrelevancia cultural. No haya alternativa política sin alternativa cultural. En la política se decanta una cultura. La cultura es la política a largo plazo».
Otros no dudan en sacar su artillería pesada para imponer su cultura. Sus misiles son mentiras como casas. «Feroz resistencia al aborto legal en América Latina», titula El País un reportaje a doble página, escrito según la máxima descrita por el abortista arrepentido Bernard Nathanson: difundir estadísticas falsas de abortos ilegales que provocan muertes masivas de mujeres. Cuatro millones y 4 mil muertes al año en Iberoamérica «que podían haberse evitado», dice el autodenominado periódico global en español. Pero si se suman las cifras país a país, incluso las proporcionadas por las organizaciones abortistas más radicales, las cuentas no salen ni de lejos. Por lo demás, ¿es el aborto ilegal, o el aborto sin más, lo que provoca esas muertes? El caso de la ilegalización del aborto en Nicaragua se cita ampliamente en el reportaje, pero se ignora que, a raíz de esta medida, descendió la cifra de muertes de mujeres en abortos.
Más sorprendente es la afirmación de que, este mes, el obispo de Tucumán (Argentina) «envió a sus fanatizados fieles a insultar y atacar a las 20.000 participantes en el XXIII Encuentro de Mujeres». Las imágenes están en Internet, a disposición de quien quiera verlas, por ejemplo, en la dirección http://www.slideshare.net/guest8a8d9dc/derecho-a-la-vida-2278635. No son muy distintas de las del año pasado, de las que entonces se habló en esta misma sección. Muchos católicos, alertados por los precedentes, acudieron a los templos para protegerlos de los seguros ataques. En el interior, las mujeres y los niños rezan; en el exterior, rezan los hombres el Rosario, armados sólo de carteles pro vida. Las feministas les agreden, les escupen y les lanzan todo tipo de objetos y de pestilentes sustancias. Como los hombres siguen rezando, intentan provocarles, primero desinflando preservativos en su cara, y después desnudándose y besándose entre ellas. Tas el espectáculo, se marchan, dejando a varias personas heridas.
En España, las imágenes que a más de uno deberían rondarle la conciencia son las de los fetos en los cubos de basura de la Clínica Isadora, de Madrid, uno de los poquísimos casos que las autoridades han tenido a bien investigar. Y para que se cuiden de hacerlo en el futuro, el juez instructor -denuncia el Forum Libertas- ha negado que allí hubiera delito, sino el ejercicio del «derecho a la interrupción del embarazo». El País carga contra los guardias civiles que suministraron al juez las pruebas. Uno de sus articulistas exige al ministro Rubalcaba sus cabezas, y les compara con ratas.
Para conocer la historia en torno a esta clínica, hay que leer en La Gaceta a Santiago Mata, autor del recientemente publicado libro De Isadora a Bibiana. Explica este periodista que el mismo juzgado que rechazó examinar los cubos de basura, reclamó posteriormente a otro juzgado que había iniciado una causa penal que le devolviera el caso. Y allí terminó el caso, salvo para los agentes que se atrevieron a investigarlo...
La Plataforma La vida importa, al menos, ha querido enviarle al ministro las horribles imágenes. Cuando le toque votar la ley del aborto, no podrá decir ya que él no sabía...
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