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Habla el Papa
Las raíces de Europa

Es justo observar que la Unión Europea no se ha dotado de los valores fundamentales, sino que más bien han sido estos valores compartidos los que la han hecho nacer y ser la fuerza de gravedad que ha atraído hacia el núcleo de los países fundadores a las diversas naciones que sucesivamente se han adherido a ella, en el transcurso del tiempo. Estos valores son el fruto de una larga y tortuosa historia en la cual, nadie puede negarlo, el cristianismo ha tenido un papel de primer plano. La igual dignidad de todos los seres humanos, la libertad del acto de fe como raíz de las demás libertades civiles, la paz como elemento decisivo del bien común, el desarrollo humano, intelectual, social y económico, y el sentido de la Historia que de él se deriva, son otros tantos elementos centrales de la Revelación cristiana que siguen modelando la civilización europea. Cuando la Iglesia recuerda las raíces cristianas de Europa, no está buscando un estatuto privilegiado para sí misma. La Iglesia quiere hacer memoria recordando, en primer lugar, una verdad cada vez más relegada al silencio: la inspiración decididamente cristiana de los Padres fundadores de la Unión Europea. A nivel más profundo, la Iglesia desea mostrar también que la base de los valores procede, sobre todo, de la herencia cristiana que sigue alimentándola aún hoy. Los inmensos recursos intelectuales, culturales y económicos del continente seguirán dando fruto si siguen siendo fecundados por la visión trascendente de la persona humana, que constituye el tesoro más precioso de la herencia europea. Europa será realmente ella misma sólo si sabe conservar la originalidad que ha constituido su grandeza y que es capaz de hacer de ella, en el futuro, uno de los actores principales en la promoción del desarrollo integral de nuestro mundo.
(19-X-2009)