Alfa y Omega > Nº 662 > Cartas
¿Qué consenso?

Don José Bono, ante el evidente rechazo del aborto por la mayoría de los españoles, dice que ésta es una cuestión de conciencia, pero que él no se inclina ni a un lado ni al otro, que desea un gran consenso para resolver este proyecto de ley. Es una cuestión de conciencia, dice, pero ni acepta ni rechaza. ¿Cómo puede ser eso? Porque la conciencia es a la vez testigo, fiscal y juez y, por tanto, algo tendrá que decirle a usted la suya, señor Bono. ¿O es que su Señoría carece de conciencia? Partiendo de que el aborto, con conciencia o sin ella, es un crimen, el único consenso posible consistirá en rechazarlo, defendiendo el derecho del nasciturus a nacer; educar a los jóvenes en la responsabilidad que supone engendrar una criatura (porque la sexualidad no es un juego); revalorizar los conceptos matrimonio, familia, responsabilidad sexual, valor de la paternidad, gratitud y respeto a la maternidad; prevenir ayudas a madres solteras o en situaciones moral o económicamente difíciles; facilitar adopciones; y que los millones que el Estado se gasta en propagandas abortivas se empleen a favor de esas criaturas inocentes, sus madres y sus familiares. Ése es el ámbito del consenso, señor Bono: dialogar sobre la vida, y no sobre el asesinato de inocentes.
Olga Freyre
Vigo
Coherencia
Leo en los medios una entrevista, en la que la entrevistada, defendiendo el uso de los preservativos, decía: «Soy creyente y católica, voy a Misa. Pero hay que salvar a la juventud, no podemos cerrar los ojos». Estoy de acuerdo, pero no es el medio adecuado salvarla vendiendo preservativos. Hay que salvarla haciendo ver dónde está el bien y el mal, y que no todo vale. En definitiva, educar en valores humanos. Ser católico no es sólo ir a Misa. Es asumir como propio lo que nos dice nuestra Madre Iglesia, sin decir: Esto lo cojo, esto lo dejo. Contando siempre con nuestra debilidad, pero con la seguridad de que la ayuda de Dios no nos va a faltar. No caben las medias tintas. La falta de coherencia, además de perjudicarnos a nosotros, perjudica a los demás, ya que es un contratestimonio el que nuestras obras no concuerden con la realidad.
Conchita del Moral Herranz
Barbastro (Huesca)
El Colegio Español de Jerusalén
Con gran regocijo he leído el artículo, publicado en el número 658 de Alfa y Omega, sobre el Colegio Español de Jerusalén. Lo conozco por las referencias que tenemos en la ONG Puente Solidario. Desde esta ONG financiamos a 6 o 7 alumnas, con 2.000 euros, cada año. Es una organización pequeña, y no podemos aportar más, pues también nos piden ayuda desde Perú, Nicaragua, el Congo, Guinea Ecuatorial y Tanzania. Doy gracias a la Hermana Marta, directora del colegio, y le animo a seguir sin desmayo. Siempre que me refiero a ese centro, hago hincapié en que ayuda indistintamente a todas las familias palestinas sin recursos.
Isidoro Furones
Ex Presidente de Puente Solidario-Madrid
Madrid
Imiten a los anglicanos
Cuando leo que algunos jesuitas se pronuncian a favor de la ley del aborto, en un documento del Instituto Borja de Bioética -que también apoyó la despenalización de la eutanasia-, o recuerdo que algunos teólogos de la asociación Juan XXIII manifestaron su parecer favorable al llamado matrimonio homosexual, y que algunos forums de curas catalanes han reclamado la ordenación de mujeres, comprendo mucho mejor por qué Cristo fundó una Iglesia jerárquica y no democrática, así como la función magisterial del Papa y los obispos. Me parece bien que esas personas quieran ser coherentes con lo que piensan; lo que lamento es que no lleven su coherencia a las últimas consecuencias, dejen el catolicismo y abracen cualquier manifestación del protestantismo liberal. Como acaban de hacer, pero al revés, medio millón de anglicanos, incluidos un millar de sacerdotes y unos cincuenta obispos, precisamente por no estar de acuerdo con lo que defienden nuestros católicos progresistas.
José Pauner
Antella (Valencia)
Saramago y su negocio

José Saramago, tras publicar su novela Caín, ha dicho perlas como: Dios no es alguien de fiar; o Sin la Biblia, seríamos mejores, y ha arremetido contra Benedicto XVI, tachándole de cínico. Pediría al Nóbel un poco de decencia intelectual, ya que se enriquece gracias a Dios, aunque sea para atacarle. Ningún ateo puede negar la evidencia de Dios, como tampoco negar su existencia sin saber que Dios mismo les permite que renieguen de Él por la libertad que les ha otorgado. Sin Dios, no es posible el pensamiento, ni siquiera el perverso, que se enfrenta a Él para derribarle de su trono y colocarse en su lugar. El ateísmo es un problema de soberbia intelectual, que rehúsa que otro le marque las pautas de comportamiento, y parece que Saramago, con sus 87 años, la ha acumulado sin compunción. Morirá con las botas puestas, como Caín, que culpó a la divinidad de sus maldades y de la injusticia del mundo, en lugar de ver el odio de Satanás detrás de cada desgracia. Igualito que Saramago.
M. Dolores Bravo
Barcelona
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