Alfa y Omega > Nº 663 > Ver, oír y contarlo > Ver, oír y contarlo
Quieren devorar a los niños
Saturno, devorando a sus hijos,
de Francisco de Goya
Lo que a continuación se cuenta es sólo una mínima parte del material que hemos manejado para elaborar esta sección. Dejamos al margen referencias y comentarios de un tono tan repulsivo, tan desagradable y tan depravado que preferimos ahorrárselas al lector. Por pura higiene. Los hechos son los siguientes: la Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (CEAPA), caracterizada por su cercanía ideológica con el Partido Socialista, ha firmado un Convenio de colaboración con la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), en el que aseguran que, «tras las reformas legales que han equiparado los derechos civiles para todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual e identidad de género, consideramos que ahora es el momento de la Educación». Y por ello, se comprometen a realizar un intercambio de actividades, que abrirá las puertas de miles de institutos públicos españoles a los miembros de la FELGTB, para que den charlas, impartan talleres y, en suma, instruyan a los menores en su particular manera de entender la sexualidad.
Pero, ¿qué propone la FELGTB y las entidades que la conforman? Lindezas como las que siguen. En el proyecto En todas partes, llevado a cabo por dos entidades miembros de la FELGTB, la Fundación Triángulo y COGAM -de la que fue presidente el hoy concejal socialista Pedro Zerolo-, se detallan y recomiendas ciertas prácticas sexuales. En la web del proyecto, tras dejar claro que, «en España, desde los 13 años se pueden tener relaciones sexuales consentidas» -se abre la veda para buscar a los de 14-, son capaces de aunar, en la misma definición de un acto sexual, palabras no sólo soeces, sino auténticamente bárbaras. Inhumanas. Brutales. Asquerosas. Puede imaginarlas el lector..., y se quedará corto. Baste decir que sobre las actividades sadomasoquistas, aseguran que «el único límite es tu imaginación. Como tales son seguras». Y alientan a practicar sexo -el verbo que emplean es otro- «en los baños de una estación, intercambiador, centro comercial..., porque no es delito, ni falta».
Hay más. COGAM ya imparte talleres de educación afectivo-sexual en centros escolares, y verá reforzada su presencia tras este acuerdo. Para sus intervenciones escolares, utilizan el Guión para Charlas en Institutos, disponible en la web de la FELGTB, donde afirman que, tanto homosexuales como heterosexuales, pueden sentirse atraídos «de manera más o menos permanente, sexual y/o afectivamente» por otras personas, y preparan a sus oradores ante posibles preguntas. Por ejemplo, ante la cuestión: ¿Por qué sois tan promiscuos?, el Guión responde: «Las personas que tienen un número de compañeros sexuales muy superior a la media, lo que hacen es realizar sus deseos. El número de compañeros sexuales que desearían tener los heterosexuales, según varios estudios (que no citan), es muy superior al que consiguen. Si no realizan sus deseos es porque existe mayor dificultad. Tener un número elevado de compañeros sexuales no tiene por qué (sic) tener connotaciones peyorativas». Si el alumno pregunta por prácticas homosexuales, el Guión replica: «Todas las prácticas heterosexuales pueden ser practicadas por homosexuales, y viceversa. (...) La calidad es la misma, y las prácticas entre homosexuales son más gratificantes a medida que aumenta la aceptación de la propia homosexualidad». ¿Y si la pregunta es por los hijos? «Se puede tener hijos con alguien que no es tu pareja, las lesbianas se pueden inseminar artificialmente, se puede adoptar...».
El calendario con imágenes obscenas de la Virgen y los santos elaborados por COGAM, las críticas a la «Jerarquía (católica) manipuladora, intransigente, equivocada» de la Revista de Pastoral Juvenil de la FELGTB (¡!) y las referencias a la ideología de género de las guías para adolescentes y niños de Primaria que reparten por los centros, no nos entran en este Ver, oír y contarlo. Pero al menos ya sabe usted a quiénes se están abriendo las puertas de los colegios para que devoren la inocencia de nuestros hijos. Luego, no diga que nadie le avisó.
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