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Música
Steve Reich estuvo en Madrid

Puede resultar desconocido para el gran público, pero los sabuesos que no nos conformamos con las directrices del mercado le llevamos en andas por las plazas del buen gusto. Steve Reich es compositor de música minimal y repetitiva. Le tengo una admiración que prolongo desde la adolescencia. Ya estuvo en el 87 en Madrid, y entonces también anduve cerca de él. Dentro de esas divisiones tan serias que nos montamos los humanos con los géneros musicales, se le considera compositor de música culta, pero, al ser un percusionista nato, no se calla ni cuando está solo. Sus composiciones flirtean con el jazz, se asoman a África y a la bulería. Su porosidad ha llegado hasta David Bowie, Brian Eno y a la Velvet Underground. Me gusta que su música no tenga que ver, por ejemplo, con una pieza de Mahler, como la Sinfonía Titán, a la que se le adjudicó el sambenito de cumbre del romanticismo. Las de Reich son músicas modestas, sin metales, con porciones mínimas de variaciones en el tejido de la partitura. Todo es pequeño; suena similar, pero no es verdad, a cada segundo la melodía vuelve a sí misma y extrae una nueva frase musical.
El minimalismo serio, no el panfleto de los que se creen que la música puede ser un corta y pega barato, deja al espectador sumido en un mundo de contornos muy precisos. Steve Reich rompe todos los ritmos, los despieza como un carnicero. Stravinski ya se había atrevido a mostrarnos el alma del ritmo en su Consagración de la Primavera. Una de las piezas que interpretó en esta ocasión fue su célebre Clapping music, de 1972, un juego muy pautado entre palmeros. Durante la rueda de prensa de presentación, dijo que, «en el mundo en que vivimos, la mayor parte de los artistas visuales o escritores son mayoritariamente laicos, incluso laicos extremistas, me atrevería a decir. Sin embargo, en la comunidad musical, muchos compositores tienen una relación profunda con la religión. Arvo Pärt es un ortodoxo oriental; Gorecki y Messiaen son católicos; yo soy judío... Es una cuestión misteriosa. Pienso que, si miras hacia atrás, puedes ver que la música comenzó como parte la religión».
Steve Reich siempre se ríe cuando sale a saludar a escena. Un tipo que juega con el misterio de la música no puede llevar la severidad del funcionario que sale del despacho del jefe.
Javier Alonso Sandoica
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