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El cardenal Cordes, en la presentación del XI Congreso Católicos y vida pública
El Estado necesita a los católicos
El XI Congreso Católicos y vida pública arrancó, el martes pasado, con una conferencia de presentación a cargo del cardenal Paul Josef Cordes, Presidente del Consejo Pontificio Cor Unum, en la que habló sobre la necesidad de los católicos en la vida política, y la urgencia de recuperar la relación del Estado con el orden moral


Un momento de la intervención del cardenal Cordes
En la presentación del XI Congreso Católicos y vida pública, el cardenal Josef Cordes, Presidente el Consejo Pontificio Cor Unum, hizo un diagnóstico de la situación de la actividad política en la actualidad, señalando que, «lamentablemente, muchos políticos no quieren perder el tiempo en reflexionar sobre contenidos esenciales. Por eso, el Estado necesita de una fuerza que le venga de fuera, necesita de factores que él solo no puede garantizar. La Historia ha demostrado que el cristianismo, purificado por la razón, es esa fuerza. Es una cuestión de sentido común: el Estado debe acoger a todas aquellas personas inteligentes que ya han entendido los problemas y que están influidas por un humanismo sano».
En este empeño por la construcción del bien común, los cristianos no están solos. El cardenal Cordes señaló que «una persona no puede hacer esto sola, necesita de un grupo, necesita del coraje y de la ayuda de una comunidad. Si uno está solo en el camino de la política, entonces no podrá resistir». Surge entonces la cuestión de la llamada personal a la vida política. El Presidente de Cor Unum quiso distinguir entre vocación y profesión. «Si una persona -explicó- se toma la política sólo como una profesión, no tiene una orientación fiable. Todos sabemos de personas a las que lo único que les mueve es el dinero y el poder. En cambio, hay que recuperar la política como vocación, participar en la vida política con una fuerte sensibilidad hacia el bien del hombre, dejándose guiar por categorías de fe». Y es que, para el cardenal Cordes, la palabra vocación «incluye un elemento de fe. No se trata de una llamada de la sola voluntad, sino que depende de Otro que llama». Por ello, el cardenal señaló la necesidad de personas «impregnadas de interés por el bien del hombre y la voluntad de Dios. Los jóvenes deben comprender que se trata de un reto muy importante. Los jóvenes son idealistas; si uno se encuentra con uno de ellos con capacidad e interés para la política, hay que alentarle a seguir ese camino». Y advirtió que esta vocación «depende de la voluntad de Otro. No hay que olvidar que Max Weber señaló que hay muchos demonios en la vida política. Por otra parte, ¡ay de nosotros si nadie entra en este mundo motivado por la fe y por su relación con Dios!»
Algo más que lo material
¿Cómo hacer efectiva la consecución del bien común en un ambiente dominado por el relativismo y el pragmatismo? El Presidente del Consejo Pontificio Cor Unum abogó por un «contacto estrecho y humano con los demás. Los políticos tienen miedo de ser identificados con un grupo eclesial; por eso, es necesario conquistarlos a través de la cercanía. Hay que ir de persona a persona; no basta sólo con desfogar nuestra rabia en acciones públicas».
Y concluyó advirtiendo de un riesgo que puede contaminar toda la actividad política: reducir los problemas y las soluciones a lo meramente material. «Existe una miseria material -explicó el cardenal-, pero hay algo más. Hoy, por ejemplo, preguntar por los suicidios resulta incómodo, y sin embargo son un indicador de que la gente busca algo más, algo que lo meramente material no puede dar. Existe una dimensión sobre el sentido de la vida del hombre que tiene que ver con la fe, y es aquí donde debemos dar indicaciones».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El ejemplo de los españoles
La movilización de las asociaciones españolas en defensa de la familia, de los no nacidos y de la libertad religiosa está dejando huella en Europa. El cardenal Cordes sentía cierta envidia, tal como explicó en la presentación del Congreso Católicos y vida pública: «Mientras estaba escribiendo esta conferencia, pude leer en un importante periódico alemán lo siguiente: El sábado en Madrid: opositores al aborto hacen frente a los planes de reforma del Gobierno. Por segunda vez, cientos de miles se manifiestan en la calle para declarar su convicción de que Cada vida importa. Como alemán, tengo que reconocer que este compromiso político en España por la dignidad de la vida, de las personas y la familia, me da un poco de envidia. Lamentablemente, el pueblo alemán no muestra una gran disposición a luchar; quizás el bienestar alcanzado lo vuelve más perezoso o, en parte, ha echado por la borda la imagen cristiana del hombre. Así que pensé que quizás habría tenido que exponer mis ideas en mi hogar patrio. Espero que el ejemplo de la firmeza española pueda despertar a mis compatriotas, para que Europa -como la entendieron hombres como Robert Schuman y el cardenal Herrera Oria- no pierda la hora de su salvación».
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