Alfa y Omega > Nº 664 > Aquí y ahora
Los obispos animan a los fieles a implicarse en la vida de las Iglesias particulares
Iglesia diocesana, la nuestra
Participar en la Iglesia diocesana, cuyo Día se celebró el pasado domingo, no es sólo -aunque también- contribuir a su sostenimiento. Es conocerla, amarla, y aportar los talentos de cada uno. Así lo han indicado los obispos españoles en sus escritos, con motivo de esta Jornada
Participamos en la Iglesia cuando nos unimos para orar en común y celebrar la Eucaristía y los sacramentos; también cuando nos comprometemos en los procesos de catequesis que alimentan y fortalecen nuestra fe, y cuando procuramos llevar a otros el anuncio del Evangelio. La vida de la Iglesia se proyecta, además, sobre la sociedad en general a través de iniciativas pastorales y misioneras. Para responder a todas estas necesidades, es preciso compartir con otros los dones que Dios nos ha regalado, empezando por nuestras cualidades personales, nuestro tiempo y nuestros propios bienes.
+ Antonio María Rouco Varela
cardenal arzobispo de Madrid
La misión de la Iglesia no consiste en ganar dinero, ni en acumular recursos. La Iglesia ha de continuar la obra de Jesucristo por todo el mundo, que consiste en anunciar su Buena Noticia, celebrarla y dar testimonio de ella. Ahora bien, cualquier actividad pastoral necesita de unos medios materiales pequeños o grandes. Por ello, ya hace años estamos haciendo un esfuerzo en todas las diócesis para arreglar la economía, hacerla bien transparente, darla a conocer a todos y sensibilizar a los cristianos en la responsabilidad que tenemos de mantener nuestra Iglesia y su actividad.
+ Luis Martínez Sistach
cardenal arzobispo de Barcelona
Esta Iglesia diocesana no la hemos creado nosotros, es fruto de una herencia que hemos recibido de nuestros mayores. La Iglesia aparece ante el mundo con el rostro que le damos. Lamentablemente, no siempre nos mostramos como una Iglesia que compaña y ayuda. Pidamos a Dios que nos ayude a ser mejores, pidamos por nuestra diócesis.
+ Bernardo Álvarez Alfonso
obispo de San Cristóbal de la Laguna, Tenerife
En este Día de la Iglesia Diocesana es bueno recordar que Jesús seguirá haciendo milagros, pero, como hace veinte siglos, quiere tener en cuenta los pocos panes y peces que le podemos ofrecer. Él pondrá lo demás para saciar a una multitud necesitada. ¡Qué hermoso y qué humilde este modo de hacer las cosas de Dios! Que Él bendiga vuestra ofrenda creyente, vuestra solidaridad cristiana, con la que la Iglesia quiere ser los brazos tiernos el buen Dios. Así construimos entre todos la Iglesia, sirviéndola como ella quiere ser servida.
+ Jesús Sanz Montes, ofm.
obispo de Huesca y de Jaca
Soy consciente de la fama que se nos ha adjudicado: «¡Pides más que un cura!» En honor a la verdad, me atrevo a denunciar la falsedad del dicho popular. El sostenimiento económico de nuestra Iglesia no sólo es posible por nuestras contribuciones, sino también por una administración muy austera; de forma que los recursos que son puestos en manos de la Iglesia cunden mucho. No creo que exista otra institución en la que el sueldo de sus máximos responsables sea tan parejo al de los trabajadores más humildes. Tampoco creo que exista otra entidad en la que se haga tanto con tan poco dinero.
+ José Ignacio Munilla
obispo de Palencia
Puedo dar testimonio de la generosidad y la disponibilidad que he encontrado en estos cinco años de historia de la joven diócesis egarense. Gracias a muchas personas e instituciones, la diócesis ha podido comenzar su camino. Hemos recorrido un camino intenso y fructífero, no sin dificultades, confiando en la ayuda de Dios y contando con la colaboración de muchas personas, grupos e instituciones, que han dedicado y dedican sus esfuerzos a la edificación de la vida diocesana.
+ José Ángel Sáiz Meneses
obispo de Tarrasa
Los católicos no vivimos nuestra fe de forma aislada, sino formando una comunidad, la diócesis regida por el obispo, con la colaboración de los sacerdotes. De la diócesis recibimos una serie de gracias, dones, servicios, ayudas para nuestra santificación y para cumplir nuestra misión. En la diócesis, todos tenemos servicios que recibir y misiones que cumplir: nadie puede decir que está sin misión en la Iglesia diocesana. Por ello, es necesario que cada uno asuma esa misión y la lleve adelante en comunión.
+ Vicente Juan Segura
obispo de Ibiza
La diócesis -para llevar adelante su misión- necesita de la aportación y de la colaboración de todos. Todos, como seguidores de Jesús, somos llamados a colaborar en la consecución de los objetivos que tiene planteados la Iglesia y la diócesis como respuesta fiel a la misión confiada por Jesucristo. Todos debemos interesarnos en conocer qué es lo que está sucediendo en la misma, qué problemas tiene, qué objetivos se plantea, qué sucede en ella -bueno y malo-, para poner de nuestra parte la aportación personal, la disponibilidad, el tiempo, el servicio, los esfuerzos, y los medios económicos que podamos.
+ Gerardo Melgar Viciosa
obispo de Osma-Soria