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Cine
Esto no es la familia
El matrimonio y la familia son presentados a menudo como un freno a la libertad personal, cuando no como un medio para buscar la propia felicidad, entendida de forma pueril y poco comprometedora. Si en España se ha estrenado After (Alberto Rodríguez), un excelente retrato de unos insatisfechos cuarentones inmaduros, desde Francia y Estados Unidos llegan Partir (Catherine Corsini) y Un lugar donde quedarse (Sam Mendes)


Fotograma de Un lugar donde quedarse
Con Partir, Catherine Corsini, nos presenta a Suzanne (Kristin Scott Thomas), un ama de casa, de unos 40 años, que vive en el sur de Francia con su marido médico y sus hijos. Dejó de trabajar para criar a sus hijos. Ahora son adolescentes, a punto de entrar en la edad adulta. Cuando Suzanne examina su vida, no le gusta lo que ve. Piensa que la solución es volver a su profesión de kinesioterapeuta. Su marido, Samuel, decide ayudarla a instalar una consulta en el jardín de casa, pero, durante las obras de reforma, Suzanne se queda prendada de Iván (Sergi López), un obrero catalán. La atracción es mutua, inmediata y violenta. Suzanne decide dejarlo todo para dar rienda suelta a la pasión que la devora.
La familia, en Partir, es una jaula de oro: las comodidades son muchas, pero las insatisfacciones son aún más. Se ha perdido la búsqueda de un sentido a la propia vida, y la protagonista busca una huída en la pasión. Abundan los clichés sexuales, ahondando en la idea de que Suzanne se siente sorprendida al descubrir una persona que la mira, que la valora, que la escucha, que la desea….
Partir es la solución a la insatisfacción familiar de Suzanne. Explica su directora que «se trata del retrato de una mujer que se atreve a lanzarse a la aventura, que decide no transigir, quizá porque ha llegado a un punto de su vida en que sabe que ya no puede limitarse a dejar pasar las ocasiones». Suzanne se niega a la búsqueda de la verdad con su marido, en quien, tras más de veinte años, descubre de pronto un monstruo arcaico. Finalmente, en su crisis de identidad, se abandona al impulso de la pasión, y se deja dominar por los instintos.
Una frase en el cartel de la película pregunta: ¿Lo dejarías todo por amor? Igualmente, en el desarrollo de la película, se advierte una confusión total en lo que se entiende por amor, dando lugar a un drama trágico en la pasión entre sus personajes. Al final, lo que parece una mayor libertad, dará lugar a una estrecha prisión.
Un lugar donde quedarse

Fotograma de Partir
El prestigioso director Sam Mendes, esposo de la actriz Kate Winslet, y ganador del Oscar por American Beauty (1999), volvió a ahondar en las dificultades de la vida conyugal y familiar en Revolutionary Road (2008), y ahora estrena Un lugar donde quedarse (2009), una comedia romántica con un punto de partida más positivo, aunque no es oro todo lo que reluce…
Un lugar donde quedarse tiene un prometedor comienzo: Burt y Verona (John Krasinski y Maya Rudolph) son una pareja de treintañeros que, tras varios años juntos, deciden tener un hijo. Pero como no tienen un verdadero plan o idea de a dónde quieren ir en la vida, deciden emprender un viaje por diferentes lugares de los Estados Unidos, donde tienen más familiares, amigos y conocidos, evaluando todo lo que encuentran, para así decidir en qué lugar van a establecerse para criar a su familia perfecta.
Esta idea central que hay en la superficie de la trama se irá entrelazando con otros dos temas. El primero es la incapacidad de Verona de hacer frente a la muerte de sus padres. Y el segundo argumento intenta responder a la pregunta: ¿qué es una familia? ¿Qué la constituye?
Los viajes que Burt y Verona con paradas en Phoenix, Madison, y Montreal... se convierten en espectáculo de diferentes tipos de familias: una hippie que no está casada y cree en la exposición de sus hijos a su sexualidad; otra que sí está casada, que bebe, juega y cree que la única razón para casarse es garantizar la no huída del cónyuge… El mensaje subyacente que se extrae fácilmente de la película es que el amor -entendido de forma muy superficial- es todo lo que se necesita para sostener una familia, y lo demás no importa. Por ello, la película termina induciendo a la confusión, a la desesperanza y al escepticismo con respecto al amor verdadero.
Teresa Ekobo
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