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Con ojos de mujer
Haced lo que Él os diga

«Haced lo que Él os diga», dijo la Virgen a los que servían en las bodas de Caná, al darse cuenta de que se les había acabado el vino. A Él le hizo una suave violencia para que hiciera el pequeño milagro; a ellos les llevó a confiar en Él.
Ése fue el Evangelio que se leyó en nuestra boda. Ella, como en Caná de Galilea, era la invitada de honor. El padre José Manuel nos decía en la homilía que pusiéramos nuestra vida de familia en sus manos, y le pidiéramos a Ella que velara por los pequeños detalles de la vida cotidiana.
Hoy, más que nunca, podemos decir que Ella cuida de nosotros; es la Reina y Señora de nuestro hogar. A Fernando y a mí nos ha ido enseñando a reconocer y hacer lo que Él nos dice, y a Él le cuenta nuestras pequeñas cosas y le pide que haga esos importantes milagros de la vida diaria.
Nos presentó, hace quince años, a la sombra del santuario de Schöenstatt, en Pozuelo de Alarcón, en la Comisión que preparaba la celebración de su veinticinco aniversario. Ella nos regaló a nuestro hijo Fernando.
Ahora, con motivo del Jubileo del cuarenta aniversario del primer santuario de Schoenstatt en España, hemos vuelto tres: Fernando, Fernando hijo y yo, para agradecerle el gran don que nos ha entregado y para pedirle que siga reinando en nuestra familia.
Cuando Fernando era pequeño, llamaba al santuario la casita de la Virgen. En los bancos de esa casita, bajo su mirada, he reído, he agradecido, he llorado, he rogado, he dormido, he descansado, siempre en Ella. Ella le ha llevado al Señor mis cosas, a mi gente, y ha traído a mi corazón al Señor, sus cosas, su Paz.
A Ella acudimos cuando estamos tristes, cansados y abatidos. Allí nos conforta, nos acoge, nos da un gran abrazo que nos hace sentirnos seguros, queridos y comprendidos. Y, desde el amor, va transformando nuestro corazón miedoso, venciendo sus recelos y sanando sus heridas para, cuando nos ve listos, volver a decirnos una vez más: Haced lo que Él os diga.
Somos una familia. El Vicario, en la homilía del Jubileo, nos dijo: «Cristo os envía al mundo para cambiarlo, para servir. Ése es el envío: ser familia, ser testimonio de la familia. Os envío al mundo».
Al mundo volvemos, desde nuestra pequeñez, con el corazón arraigado en Ella, sabiéndonos hijos de una Madre que todo lo puede por amor. Familia de María, sé fiel a tu misión.
Carla Diez de Rivera
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid