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Via Crucis en Iraq
Un Vía Crucis que no acaba: así define, entre lágrimas, la masacre de cristianos que tiene lugar en Mosul, en el norte de Iraq, su arzobispo caldeo, monseñor Emil Shimoun Nona, sucesor de un mártir, monseñor Paulos Faraj Rahho, secuestrado en febrero de 2008 y asesinado dos semanas después
Reciente manifestación en la Plaza
de San Pedro, del Vaticano,
en favor de los cristianos de Iraq
Ahora, tras ser ordenado obispo el 8 de enero, monseñor Shimoun Nona, de 42 años, se ha convertido en el arzobispo más joven de la Iglesia católica. Nada más recoger el testigo, ha tenido que afrontar otro mes de febrero de sangre y fuego para los cristianos de su archidiócesis de Mosul, como lo había sido el de 2008. En esta ocasión, en tan sólo diez días, han sido asesinados ocho cristianos.
Una de las últimas matanzas tuvo lugar el 23 de febrero, cuando un comando armado penetró en la casa de una familia cristiana, matando al padre y a sus dos hijos varones, ante los ojos aterrados de la madre y de la hija. En Mosul, quedan entre 15 y 20 mil cristianos, sucesores de discípulos de Jesús que viven en estas tierras desde hace dos mil años. Sin embargo, centenares de ellos han emprendido en estas semanas el camino del destierro forzado, uniéndose a otros hermanos en la fe que ya habían tomado esta decisión, ante los ataques y amenazas sufridos por parte de fundamentalistas.
Muchos esperan regresar tras el 7 de marzo, fecha en la que se celebrarán los comicios que conformarán el nuevo Parlamento, del que debería surgir la próxima coalición gobernante de Iraq. Tienen la esperanza de que, tras esas elecciones, las aguas se calmen.
Monseñor Emil Shimoun
«El miedo es grande -explica el joven prelado-. Es la primera vez que se asesina a los cristianos dentro de su casa. Hay muchas familias que están dejando la ciudad. No ha servido de nada la Carta que hemos enviado, junto al obispo siro-católico, al Gobernador de la ciudad para pedir protección».
Pero añade: «En este momento no hay que perder la esperanza. La vida es el bien primario y hay que conservarlo, aunque no se puede vivir continuamente amenazados, con el miedo de ser asesinados. En este momento, invito a los cristianos a buscar un lugar seguro, no importa si es en la ciudad o fuera. Estamos viviendo, como cristianos iraquíes, un Vía Crucis que dura desde 2004, cuando comenzó la violencia contra nosotros, y en los dos últimos años ha aumentado. Están asesinando continuamente a cristianos, y ahora se meten hasta en nuestras casas. Es difícil saber quiénes son los autores materiales de toda esta violencia, y los motivos que les mueven, si bien hay que atribuirlos especialmente a la política y no tanto a la religión. Esperamos que esta fase dramática termine pronto y que nuestro país se normalice. Por mi parte, más que por mi vida, temo por la de mis fieles, que viven en esta situación dificilísima y que no pueden trabajar, estudiar, o salir de casa por miedo a ser asesinados».
Y dirigiéndose a todos los lectores de Alfa y Omega, el prelado hace este llamamiento: «Pido a la comunidad internacional, a Europa, que haga presión sobre nuestro Gobierno que no logra controlar la situación. Hay que movilizarse cuanto antes, pues la violencia aumenta cada día».
Jesús Colina. Roma