Alfa y Omega > Nº 725 > Cartas
Totus tuus

Con gran alegría hemos recibido la noticia de la próxima beatificación de Juan Pablo II, que será el 1 de mayo, domingo II de Pascua, de la Divina Misericordia. Hemos leído en Alfa y Omega el comentario, lleno de agradecimiento hacia el Papa Benedicto XVI por elegir esa fecha, que hace el cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia, y esto porque toda la vida terrena del gran Papa estuvo encomendada a la Divina Misericordia. Es cierto, en el umbral de esa fiesta murió, el 2 de abril de 2005, él, que fue quien la introdujo en la Liturgia de la Iglesia. Pero, además, ese día era sábado de Pascua. ¿Quién no recuerda el amor entrañable que profesaba a la Madre de Dios el Papa, hasta condensarlo en el lema de su pontificado: Totus tuus? De la mano de María pasó, sin duda, de este mundo a la plenitud de la Pascua, en la Liturgia del cielo. Y por si fuera poco, el Papa ha querido que la gran fiesta de la beatificación sea el mismo domingo de la Divina Misericordia, que este año viene a caer muy tarde, y permite que coincida con el día primero del mes de mayo, dedicado a María. Totus tuus. Encomendémonos a ella, pongamos en sus manos de Madre de Dios y de la Iglesia todas nuestras inquietudes. Nadie confió en ella que fuera defraudado. Llamamos María, dice un gran santo, y ella responde: Dios.
Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote
61 nuevos sacerdotes
El 24 de diciembre tuvieron lugar las ordenaciones sacerdotales de 61 Legionarios de Cristo, en Roma, por el cardenal Velasio De Paolis. Como los pastores o los Magos, también ellos le ofrecieron sus dones más preciados: su vida incondicional y para siempre. Son 61 nuevos sacerdotes que se suman a la Iglesia fundada por Jesucristo. No es invención de curas. Es su Iglesia, la Iglesia católica, la Iglesia santa perseguida en todos los tiempos, con tantos mártires que, valientes y llenos de amor, dan su sangre por Cristo, como Él la dio por nosotros. Este año, el Señor está derramando infinitas gracias sobre España. Ahí está la Visita del Papa, el Año Santo de Santiago de Compostela, el de Caravaca de la Cruz, la Cruz y el Icono de María bendiciendo la geografía española..., y el culmen: la JMJ, en Madrid. Dios se está desbordando con nosotros. La juventud española cristiana y fiel sabrá responder a este chorro de gracias que sobre ellos derrame el Señor. Desde el corazón grande y generoso del joven, veremos frutos de santidad y respuestas a las llamadas a la vida sacerdotal y consagrada.
María Luisa Temprano
Zamora
El valor del hombre
Leo en un periódico la liberación de un oso pequeño de las manos de unos contrabandistas, sobre los cuales, si se les aplican algunas disposiciones legales en todo su rigor, recaería, aparte de otras, una sanción económica muy elevada. Presencio en la calle cómo dos ciudadanos, de una religión cristiana no católica, preguntan con interés a un viandante: ¿Puede usted decirnos cuánto vale el hombre? Y responde el viandante, con énfasis: Mucho, muchísimo. Nada menos que ¡la sangre de Cristo con la que nos redimió! La pareja, gratamente sorprendida y admirada, comentó: Qué hermoso, qué bien ha respondido. Esto me hace pensar en esa permisividad del aborto provocado en España, que elimina cruelmente al ser humano, ¡con lo que vale! Y no le conceden siquiera el valor del osito que sigue creciendo muy feliz en la montaña.
Serafín González
Zaragoza
Matar es matar
Está a punto de aprobarse una disposición acerca de lo que llaman una muerte digna, aunque lo que pretenden legalizar no tiene nada de digno. Digno significa correspondiente a la condición de la persona. El Estado tiene la obligación de velar por el bien común, y el bien de la vida es el bien esencial del hombre. Si se ve a un hombre que va a tirarse de un piso alto, acuden los bomberos, el Samur, la gente, para impedirlo por todos los medios; y nadie le empuja para que lo haga más rápido. No se respeta su decisión de tirarse, porque los responsables saben que está confundido, que no es ése su bien. En cambio, cuando sus facultades están disminuidas por la enfermedad, sí le ayudo a ejecutarlo o permito a otros que lo hagan. Que no nos engañen los que mandan: matar es matar, no dignificar a la persona.
Rosario Araneta
Madrid
San Pablo, vigente
Hace muy pocos días, se ha celebrado la festividad de la Conversión de San Pablo, al que podemos considerar como un modelo adelantado de la actuación cristiana en la vida pública. En la Carta a Timoteo, dice textualmente: Lo que te he enseñado, transmítelo a otros capaces de enseñarlo; al tiempo, animaba a buscar los talentos de cada uno y pedía que se empleasen: unos apóstoles, otros profetas, otros evangelistas, otros pastores y maestros. Hoy, cuando se trata de arrinconarnos a los cristianos en las sacristías y en nuestra vida privada, estas palabras nos exigen, en nuestros ambientes más diversos, como quiere el Papa, dedicarnos a la nueva evangelización, en la que los seglares tenemos una gran responsabilidad. Tenemos que buscar la unidad, no la uniformidad, y saber compartir responsabilidades, pues, como también decía el Apóstol, no podemos pretender ser a la vez apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro. Y, por supuesto, dentro de la fidelidad al magisterio y la doctrina de la Iglesia.
Francisco Javier Calvino
Toledo
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