Alfa y Omega > Nº 725 > Testimonio
Entrevista a don Antonio Mayor Villa, Director de Comunicación e imagen de ONCE:
«Escuchar la Verdad, me ilumina»
Don Antonio Mayor Villa, Director de comunicación e imagen de la ONCE, es ciego desde los 19 años. Casado, con 9 hijos -dos de ellos, de 15 y 16 años, voluntarios en la JMJ Madrid 2011-, está colaborando estrechamente con la organización para que las personas con discapacidad sepan «que no están solos en el mundo» y tengan un lugar prioritario en la Jornada
Don Antonio Mayor Villa
¿Qué significa para usted que el Santo Padre venga a España a reunirse con nuestros jóvenes?
Ver al Papa aquí, con los jóvenes, me reafirma en mis convicciones, en el camino que elegí libremente, ser cristiano. Este camino es complicado, porque vives de una forma diferente al resto: ves al prójimo como a ti mismo, lo que supone ser generoso con todos; no tienes miedo a formar una familia numerosa; y llevas la cruz con entusiasmo y alegría, como una oportunidad de ser mejor. Si vives de cara a Dios, tu vida tiene un nivel de satisfacción plena. A mí no me hace falta ver físicamente, sólo escuchar la Verdad me ilumina, por eso me siento pleno, porque estoy hecho para amar y, cuando lo hago, funciono.
¿Cómo animaría a todas aquellas personas que viven sumidos en la tristeza por tener una discapacidad?
Lo más maravilloso del mundo es que todos somos imperfectos. Y, gracias a esta imperfección, descubrimos la maravillosa obra que Dios hace en nuestras vidas. Además, para el Creador eres la mejor obra que ha hecho. La discapacidad hay que vivirla como el cordón umbilical que nos une a Quien nos ha dado la vida. Y también para darnos cuenta de que no estamos solos en el mundo; por eso, en eventos como la Jornada Mundial de la Juventud, uno se cura de mucha negatividad y depresión.
Vivimos de la queja, y no nos damos cuenta de que levantarnos cada día es una oportunidad fantástica. Los problemas están, sobre todo, en nuestra cabeza, los magnificamos, y eso trastorna todo nuestro ser; de ahí vienen los cansancios, las depresiones..., y todo es mucho más sencillo. Sólo hay que afrontar el día a día con las capacidades que Dios nos ha dado.
¿En qué van a colaborar ONCE y su Fundación con la Jornada Mundial de la Juventud?
Nuestra relación con la JMJ es muy estrecha porque los valores que inspiran el evento tienen mucho que ver con los valores de ONCE: igualdad, generosidad, favorecer los derechos de los más vulnerables... Por eso, no podemos dejar pasar esta oportunidad, desde una vertiente totalmente desinteresada. Desde ONCE queremos ayudar a que la JMJ tenga un mayor nivel de visibilidad; para eso, la semana del 15 al 21 de agosto circularán por toda España 5 millones de cupones con el evento. También queremos que las personas con discapacidad que vengan, lo hagan en las mejores condiciones. Estamos trabajando la accesibilidad, tanto del portal web como de las barreras físicas. La formación de voluntarios es otro punto esencial, para que sepan reaccionar en cada momento, además de favorecer la relación con voluntarios nuestros. Finalmente, está previsto fomentar las visitas al Museo Tiflológico.
Cristina Sánchez
María, una joven como otra cualquiera
María es una joven como otra cualquiera. Vive su juventud con ganas e ímpetu. Es espontánea y vitalista, aunque a veces se muestre despreocupada. Es dicharachera y bromista, como todas las de su edad, aunque su rostro muestre un ápice de timidez. Tiene formación en administración y hostelería, y actualmente está trabajando como auxiliar de cocina en un restaurante. Le costó lo suyo estudiar, pero al final consiguió un empleo acorde con sus estudios. Su madre dice de ella que «es muy buena y servicial». Colabora activamente en su parroquia; lo que más le gusta es preparar todo lo necesario para la Eucaristía; muchos de los que la conocen comentan que es la sacristana. Es capaz de transmitir su fe con la sencillez que emana de su corazón. Ella quiere ir a la Jornada Mundial de la Juventud. Nada ni nadie se lo impiden, y estamos encantados de que venga a Madrid a compartir la alegría de la fe en Jesús.
¡Ah!, por si algunos tiene la costumbre de mirar el mundo a través de categorías y esquemas preestablecidos, María es una joven con síndrome de Down, pero ¿y qué? Es una joven como tú, con tus mismas limitaciones, ilusiones, fracasos, esperanzas y, lo más importante, siente y cree en el Amigo que nunca falla. Estar arraigados y edificados en Cristo es reconocer en la debilidad la presencia de Jesús como esencia, fuerza y sabiduría del Dios-con-nosotros, que se hace débil en los débiles, pobre con los pobres y pequeño con los pequeños.
Juan Ramón Jiménez Simón