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El mejor románico de Cataluña, en Madrid
Tesoros del románico
La exposición El esplendor del románico, organizada por la Fundación MAPFRE, presenta 59 obras maestras, procedentes del Museo de Arte de Cataluña, que posee tal vez la colección más importante de arte románico europeo. La exposición podrá visitarse, hasta el próximo 15 de mayo, en la sede madrileña de la Fundación MAPFRE, en el Paseo de Recoletos

Frontal de altar llamado de Esquius (segundo cuarto del siglo XII) Iglesia de Santa María del castillo de Besora (Osona, Barcelona)
Entre los siglos XI y XIII, Europa atraviesa una época de gran crecimiento económico, que propició el incremento de los intercambios comerciales y puso en contacto diferentes ideas y culturas. El románico, caracterizado por lo simbólico, es la manifestación artística que se corresponde a este período.
Las peregrinaciones, que pusieron en contacto espacios tan alejados como Jerusalén y Santiago de Compostela, contribuyeron a la difusión del románico. En iglesias, conventos y catedrales se divulgaba una iconografía que transmitía la idea de la preeminencia de Dios: un mensaje claro y sencillo que cualquiera, culto o analfabeto, entendía.
La exposición El esplendor del románico se encuentra dividida en cinco secciones, en las que se muestran las obras en relación con el contexto arquitectónico para el que fueron concebidas -pintura mural, escultura en piedra-; y también se exponen los objetos de uso litúrgico -pintura sobre tabla, escultura sobre madera, orfebrería y esmaltes-.
Obras destacadas
La lapidación de san Esteban es una de las piezas más relevantes de la colección, por ser una muestra del color en la arquitectura. Ha sido objeto de una cuidada restauración, cuyos resultados se presentan por primera vez al público en esta muestra. El carácter alegórico de esta obra es evidente; y la capacidad narrativa de las escenas, difícilmente igualable. Los Apóstoles de Àger y el intenso fragmento de Disputa y arresto de santa Catalina dan fe de ello.
En la sección La escultura monumental, obras como el Capitel de san Nicolás muestran cómo el recurso escultórico fue adoptado por los artesanos, arquitectos y constructores de la época.
Dentro del apartado de la exposición Un espacio para la narración, se enmarcan bellos ejemplos de pintura de tabla al temple. Una de las razones por las que se han podido conservar los vivos colores del original se debe al tipo de pigmentos -inorgánicos- utilizado en su elaboración. En el Conjunto de Tavérnoles y el Baldaquino de Tost, se puede apreciar de manera evidente esta riqueza cromática.
El poder de las imágenes invoca toda la fuerza de las representaciones religiosas de la época, pero que siguen manteniendo su vigencia a día de hoy. En este apartado hay que destacar la Majestat Batlló, una emblemática representación del triunfo sobre la muerte de Cristo.
La sección El tesoro de la Iglesia cierra esta muestra, presentando objetos de orfebrería y esmaltes, como el Copón de la Cerdaña, que cumplían una doble función, tanto litúrgica como de pieza de colección. Estas piezas eran patrimonio de los templos, y susceptibles por tanto de tráfico mercantil. No obstante, se trataban como piezas de colección, y eran atesoradas y resguardadas en sacristías, o espacios equivalentes a cámaras de seguridad de hoy en día.
V. Gutiérrez
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid