Alfa y Omega > Nº 725 > Desde la fe
El drama de las víctimas de las apuestas on-line
La banca gana, la familia pierde
Una madre llevó, hace poco, a su hijo a una asociación de ludópatas en proceso de rehabilitación: la situación había llegado hasta el punto de que el chico iba en coche conduciendo con una mano y apostando, a través del móvil, con la otra. Y es que la alarma está saltando en muchas familias. Cada vez son más los jóvenes que se están enganchando a las nuevas ludopatías que ha traído consigo la era Internet

«El problema de las apuestas on-line se ha disparado», afirma don Máximo Enrique Gutiérrez, Presidente de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR). Y añade: «Hay muchísimos menores que están jugando hoy por Internet, desde su casa, a una velocidad impresionante; ellos serán nuestros ingenieros y médicos, el día de mañana. España es líder no sólo en el consumo de pornografía y cocaína en menores; también somos los primeros en esto».
Para regular los nuevos negocios de apuestas, el Gobierno aprobó recientemente el anteproyecto de la nueva ley del juego, que regulará por primera vez todas las modalidades de apuestas que se desarrollan a través de Internet. De este modo, se regula la situación de muchas empresas de este sector que han estado operando, durante años, sin pagar impuestos en España, porque no había una Ley que regulara este negocio. Sin embargo, don Máximo Enríquez denuncia que «la ley llega tarde. Se ha empezado a regular por afán recaudatorio ante la crisis económica. A nuestras asociaciones llegan cada vez más menores, y ello quiere decir que ya llevan una buena temporada detrás jugando; mínimo, dos o tres años».
Un gran negocio
En España, el 5% de los apostadores on-line mueven el 40% del total del negocio del juego. Y es un fenómeno que ha llegado a la publicidad, con total libertad. Por ejemplo, un casino no se puede anunciar en las páginas de los periódicos, pero una casa de apuestas por Internet puede estampar su logo en las camisetas de un equipo de fútbol de Primera, o anunciarse tranquilamente en las páginas de los diarios deportivos. Se trata de un gran negocio, y supone una cuota de mercado tan importante que las resistencias a regular el pastel son muchas.
Sin embargo, es un negocio que también deja sus víctimas. Para los que están más enganchados es más difícil salir, ya que la tentación está al alcance de un click en la intimidad del propio hogar. Paradójicamente, la crisis económica no ha disminuido las apuestas: el que casi no jugaba sí lo puede dejar en un momento de apuro, pero el que está enganchado sigue apostando para poder tener más dinero y poder seguir jugando.
«No te puedes hacer idea de lo que está apostando la gente -confirma don Máximo-. Y el nuevo proyecto de ley no concreta nada en lo que se refiere a la protección ante estas nuevas adicciones. No es de recibo que para acceder a una máquina tragaperras en un bar, el único obstáculo sea el camarero, que no es ni policía ni psicólogo. Y en el caso de Internet, menos barreras todavía». Al fin y al cabo, «los empresarios hacen una actividad que permiten las autoridades -reconoce-. Hay que exigir más a la Administración. El Estado recauda en impuestos directos por este fenómeno cerca de 1.800 millones de euros al año. Entonces, ¡que no se gasten nada en prevención...!»
De momento, el anteproyecto está en trámite parlamentario, con lo que todavía puede sufrir modificaciones. No ha habido, hasta el momento, una reunión con las principales asociaciones de jugadores en rehabilitación, pero sí ha habido contactos. «Al menos, nos escuchan», reconoce don Máximo. No se trata sólo de regular un negocio, o de meter la mano para hacer caja, sino de cuidar la vulnerabilidad de muchas personas que en el juego no ven una diversión, sino un infierno.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
¿Cómo reconocer al ludópata on-line?
«Es imposible», afirma el Presidente de FEJAR, contestando a la pregunta del titular. «No se trata de otra adicción distinta. Un alcohólico tiene problemas con el whisky, y también con el vino. En cambio, el ludópata tiene problemas con cualquier tipo de juego de azar. Al fenómeno de las apuestas por Internet se asocia además la intimidad y disponibilidad, porque las apuestas están abiertas las 24 horas del día, y puedes acceder a ellas en tu propia casa. Tu mujer puede estar haciendo la cena en la cocina, y tú gastarte la nómina del mes en el salón en un momento».
Las consecuencias son tan desastrosas como en cualquier adicción: «No se han analizado los delitos asociados al juego, que son muchísimos, y también violencia doméstica. Hay un auténtico desastre psíquico, laboral y económico, y afecta a toda la familia: por cada afectado directo, hay otros 4 indirectos. Es una faena, porque no se nos nota nada».
Existen muchas asociaciones que están a disposición de los jugadores para darles su ayuda. FEJAR dispone de un Teléfono del jugador: 900 200 225.
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