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PequeAlfa
Texto: Redacción Alfa y Omega. Ilustraciones: Asun Silva
¿Cuántos santos creéis que jugaban al fútbol? ¡Seguro que más de los que pensáis! A Faustino, el niño del que os vamos a hablar, el Papa le declaró Venerable, hace pocas semanas, con lo que, si Dios quiere, dentro de unos años le reconocerán santo. Se le podría pintar jugando al fútbol, que era lo que más le gustaba, y era un gran aficionado del Valencia C.F. En su Diario se alternan las anotaciones sobre su vida de oración con los resultados de los partidos:
18 de octubre: Comulgué y oí misa a las 12,45 ganamos 5-2 al fútbol, y 3 goles los metí yo. Hablé 10 minutos con Cristo.
23 de noviembre: Comulgué en el recreo. Hablé 10 minutos con Cristo. Por la noche vi el Barcelona-Madrid: ganó el Barça 2-1, pero merecieron un empate.
24 de noviembre: Oí misa, comulgando y ayudando. Por la noche hablé 10 minutos con Cristo. A fútbol empatamos a 3 goles
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El padre Salaverri, que le conoció muy bien, dice de él que era un chico «alegre, simpático, entusiasta del deporte, de la acampada, que se propuso decir Sí a todo lo bueno». Al proponerle como ejemplo a los jóvenes, el Papa nos pone como ejemplo a un chico normal, al que le gustaba el deporte y estar con sus amigos. Como cualquiera de nosotros, vamos. Por eso, debemos fijarnos en él y copiar todo aquello que nos pueda ayudar. Por ejemplo, intentaba comulgar a menudo y procuraba no pasar ni un solo día sin «hablar 10 minutos con Cristo», como él decía: «Hablé con Cristo, lo mismo de fútbol que de las misiones». Si somos amigos de Jesús, sabemos que podemos hablar con Él de todo lo que nos preocupa y de todo lo que nos gusta..., ¡incluso el fútbol! Por eso, uno acaba tan contento de tener un Amigo así: «Soy muy feliz -escribe Faustino-. No sé lo que me pasa, pero gracias a Dios no conozco la desgracia y siempre soy feliz. Se siente algo por dentro de uno. Un amor tan enorme hacia Él, que me ha llevado siempre tan de la mano, que no me ha dejado caer, ni una sola vez, en pecado mortal. No sé lo que son problemas. Gracias, Cristo, por darme este bienestar tan maravilloso. Te estoy muy agradecido».
Cuando todavía era un niño, a Faustino le diagnosticaron una enfermedad muy grave, pero eso no le quitó sus ganas de buscar la amistad con Jesús. A pesar de que estaba cada vez más enfermo, intentaba seguir estudiando y cumplir con sus compromisos religiosos. En las últimas semanas de su vida -murió a los dieciséis años-, escribe: «Estoy dispuesto a recibir de Dios todos los sufrimientos que quiera mandarme». ¿Cómo consiguió Faustino estar tan cerca de Dios y, al mismo tiempo, disfrutar tanto durante su breve vida? Sigue leyendo...
No se puede entender la vida de Faustino sin saber la relación tan especial que tenía con la Virgen. De pequeño, anotó en su Diario: «¡Yupi, la Virgen Madre! ¡Viva nuestro mejor amigo, Cristo!» De pequeño, se propuso rezar todos los días el Rosario, y era algo que no faltaba nunca en su vida diaria. Escribe:
Recé el Rosario a tal hora; Recé el Rosario distribuido durante todo el día; Recé el Rosario mientras estaba en el médico; Recé el Rosario mientras tenía el dolor...
Pero cuando solía rezarlo mucho, era de camino al colegio. Discretamente, Faustino sacaba el rosario y acudía así a su cita con su maravillosa Madre del cielo, como llamaba a la Virgen. De este modo, alcanzó una amistad profunda con Jesús y un cariño especial a la Virgen. ¿Qué te parece? ¿Te animas a poner el Rosario en tu vida? Puedes empezar con una decena cada día, y seguro que la Virgen te ayudará a completarlo más adelante.
Hace un par de semanas, un niño brasileño de seis años hizo realidad el deseo que tienen muchas de las personas que acuden a actos con el Papa: poder acercarse más y hablar con él. Durante el encuentro y catequesis que el Papa tiene cada miércoles con miles de personas en el Vaticano, ni corto ni perezoso, echó a correr hacia donde estaba Benedicto XVI. El Papa siempre está rodeado de escoltas, pero en esta ocasión vieron que no había peligro. Como podéis ver en estas fotos tan simpáticas, el Papa habló un poco con él antes de darle la bendición y mandarlo de vuelta a su sitio, mientras la gente le aplaudía.
Hay muchas formas de celebrar una fiesta, y una de las más bonitas es acordarse de las personas necesitadas. Es lo que hicieron, el 31 de enero, los voluntarios de Jugend Eine Welt, la rama austriaca de la ONG Jóvenes y Desarrollo: Dedicar todo el día a los niños que, en los países pobres, están abandonados y viven, duermen y trabajan en la calle. ¿Por qué el día 31? Pues porque se trata de una ONG de los salesianos, y el 31 de enero es la fiesta de su fundador, san Juan Bosco. Este santo del siglo XIX dedicó toda su vida a educar y ayudar a salir de la pobreza a los jóvenes, así que seguro que le encantó ver cómo, en su día, los voluntarios de la ONG visitaban colegios y parroquias de distintos países europeos para hablarles de los problemas de los niños de la calle, y recaudar dinero para los proyectos que les ayudan, dándoles un lugar donde vivir y una educación. Un detalle curioso es que uno de los jefes de la ONG participó en la campaña haciendo de limpiabotas, uno de los trabajos a los que se suelen dedicar los niños de la calle.
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