Alfa y Omega > Nº 760 / 17-XI-2011 > Cartas
No olvidemos nuestras costumbres

Ante la invasión de otras celebraciones, yo apuesto por celebrar el mes de noviembre de la forma más tradicional en nuestros pueblos y ciudades. Como dice un conocido refrán: ¡Menudo mes, que empieza con Los Santos y acaba con San Andrés! Noviembre es la época de hacer un jardín de cada cementerio, y de que cada flor se transforme en una oración por nuestros seres queridos, pues, como decía mi abuelo, las flores se marchitan, las lágrimas se secan, sólo la oración llega hasta el mismo Dios. Quiero rendir aquí mi pequeño homenaje a dos entrañables y queridos abuelos. Ellos han encontrado, en el intervalo de unos pocos días, una vida más plena. Uno era Luis, y tenía una enorme simpatía natural, que provocaba las risas de todos. El otro, Ramón, era un gran organizador, cualidad indispensable en los numerosos acontecimientos familiares. Estaban unidos, además de por una gran amistad y por su edad avanzada, por su fe y su esperanza. El uno rogaba a Dios constantemente durante las horas que precedieron a su marcha; y el otro, como buen militar, estaba siempre dispuesto para recibir la orden a su hora. Así preparados, casi sin hacerse notar, cambiaron de casa. Allí no hay cansancio, ni dolor, ni llanto, y se disfruta de los seres queridos, que seguro los estarían esperando. Vivamos este mes de noviembre con la alegría de ayudar a nuestros familiares y amigos a llegar a la meta.
Mª del Carmen Álvarez Varela
La Coruña
Ángel Custodio de España
Ante la situación que atraviesa nuestra querida España, de crisis de fe, de valores, económica..., donde el futuro se ve desesperanzador y muy duro, he sentido una inspiración interior de acudir a la ayuda del Ángel Custodio de España. Desde hace un tiempo rezo la novena compuesta por el obispo Eijo y Garay (que encontré a través de Internet), con mucha confianza en que nos va a ayudar a salir de esta situación en la que nos encontramos. Como las cosas están mal en muchos niveles y hace falta mucha oración y conversiones, creo que sería importante concienciar a más ciudadanos de bien para que se sumaran a esta iniciativa de rezar al Ángel Custodio. De hecho, hay una imagen del Ángel Custodio de España en la iglesia de San José, en Madrid, que fue consagrada en presencia de la Familia Real (entonces era rey Alfonso XIII), a principios del siglo XX. Hoy, hay poca gente que continúe esta oración dirigida al Santo Ángel, y sería muy bueno retomar esta devoción. Confío en la ayuda de Alfa y Omega en este reto.
Alicia Rubio García
Internet
¿Qué es ser santo?
Decía el Beato Juan Pablo II que la fiesta de Todos los Santos nos propone la meditación del dogma de la comunión de los santos, y de la llamada universal a la santidad. Y, como decía un santo contemporáneo, Josemaría Escrivá, si bien no todos podemos llegar a ser sabios, ricos o famosos, todos estamos llamados a ser santos. Lo cual nos plantea la cuestión de qué es la santidad: se trata de corresponder con amor al amor de Dios, de modo que su luz brille en todos los aspectos de nuestra vida: en el trabajo, en la familia, en nuestras relaciones sociales. Benedicto XVI decía, recientemente, que se ha caricaturizado la imagen de los santos y se los ha presentado como si estuviesen fuera de la realidad, como si fueran sólo aquellos que realizan obras ascéticas y morales de altísimo nivel. Por el contrario, subraya el Papa, Cristo no se interesa tanto por las veces que flaqueamos o caemos en la vida, sino por las veces que nosotros, con su ayuda, nos levantamos. Incluso en las épocas más duras, cuando la persecución, la hostilidad del ambiente cultural o la propia debilidad de los miembros de la Iglesia se hace patente, el Señor no deja de regalarnos el fruto de la santidad que renueva siempre a su pueblo.
Enric Barrull Casals 
Gerona
El poder de la oración
Es algo en lo que habitualmente no reparamos, pero, si nos fijamos, hace ya un tiempo que se comenzó a pedir en la Misa por el fin y desaparición del terrorismo y de todo germen de violencia. El resultado, creamos o no, ahí lo tenemos y salta a la vista. Vivimos malos tiempos, que tal vez lleguen a ser incluso peores. Son muchos los retos que tiene este país por delante, dada la crisis moral, política y económica que vivimos, y con España el mundo entero. En nuestro caso, incluso surgen dudas de nuestra continuidad como la nación unida que ahora conocemos, y no digamos ya a nivel económico, familiar, demográfico... Muchas veces, me pregunto a qué esperamos para pedir también, cíclicamente, en nuestras iglesias por España, y con ello, ¡por qué no!, por el fin y desaparición de la gran salvajada de nuestros tiempos: el genocidio del aborto. Fruto éste de ese mal moral que lo corroe todo: matrimonios, relaciones económicas, políticas, personales... El mal genera mal. Hagámosle frente con el bien y, en primera línea, con la oración. Duro y a por ello, pues a Dios rogando..., y luego, también, con nuestro testimonio entregando.
José Carlos Rasines Díaz-Munío
Pozuelo de Alarcón (Madrid)
Un mar sin orillas
Benedicto XVI ha convocado el Año de la Fe. La puerta de la fe debe estar siempre abierta. A los hombres hay que hablarles de Dios, darlo a conocer entre aquellos que viven de espaldas a Él. En una sociedad en la que nos desayunamos un día sí y otro no con asesinatos de niños por sus padres, de mujeres asesinadas por sus parejas, jóvenes capaces de violar o matar por una discusión, nos sentimos alentados y obligados, como diría san Pablo, a anunciar el Evangelio desde todos los terrados, con la certeza de que la Palabra de Dios da respuesta a todas las necesidades.
Josefina Galán
Málaga
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