Alfa y Omega > Nº 760 / 17-XI-2011 > Aquí y ahora
Con la gentileza de

Monseñor Juan Antonio Martínez Camino dirigirá una tanda de Ejercicios para jóvenes
Tras la JMJ, afiancemos la amistad con el Señor
Los planes pastorales posteriores a la Jornada Mundial de la Juventud darán fruto si quienes los realizan lo hacen buscando cumplir la voluntad de Dios en sus vidas. Lo asegura monseñor Juan Antonio Martínez Camino, que dirigirá la tanda de Ejercicios espirituales que la diócesis de Madrid ofrece a los jóvenes durante el puente de la Inmaculada

La Delegación episcopal de Infancia y Juventud de Madrid quiere comenzar con fuerza su labor pastoral con los jóvenes tras la Jornada Mundial de la Juventud del pasado verano: con una tanda de Ejercicios espirituales, dirigidos por monseñor Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid. Es una de las propuestas de acción pastoral que ya se conocen. El resto, bajo el título Testigos jóvenes de la fe, se harán públicas en breve. En una entrevista a Alfa y Omega, monseñor Martínez Camino ha explicado que «los Ejercicios ignacianos son un medio excepcional para el encuentro personal con Jesucristo, que es una de las metas que el Papa propuso varias veces en Madrid como objetivo de la vida cristiana». También están vinculados a la JMJ por haber sido iniciados por uno de sus Patronos, san Ignacio de Loyola.
«La JMJ ha sido una celebración de la fe», pero, para que «sea plena, exige que el alma y el corazón de cada uno de los jóvenes que participaron se fortalezcan en el encuentro con Cristo», y se lleve a cabo un proceso de discernimiento. Dicho discernimiento, que también fue un tema muy presente en la Jornada, consiste en «descubrir la vocación a la que Dios me llama, saber cómo cumplir Su voluntad, haciéndome santo al tiempo que desarrollo mi misión en la Iglesia».
Instrumentos unidos a Dios
Esto «no se puede saber bien si lo decido en solitario, sin escuchar la voz de Dios. Los Ejercicios de san Ignacio sirven para quitar los impedimentos que hay en nuestra vida a la escucha del Señor; para afianzar la amistad con Él, y para, de esa manera, hacer lo que Él quiere y tener eficacia en el apostolado». Por ello, son también apropiados para «seguir purificando el corazón y las intenciones», incluso después de tomar decisiones definitivas sobre la propia vida.
Este proceso es «decisivo para un joven», pero también para toda la pastoral juvenil: «Ningún plan pastoral puede resultar bien y dar el fruto que está llamado a dar si quienes lo realizan no son personas que responden a su vocación. En cualquier actividad planificada -subraya-, lo ideal es que el instrumento esté unido al Señor». Todo ello, cómo no, de la mano de Su Madre. En los Ejercicios ignacianos, la Virgen «siempre está presente como la intercesora principal y el principal instrumento de la gracia». Al celebrarse en el puente de la Inmaculada, será «mucho más fácil tenerla así de presente».
La Delegación de Juventud también ha adelantado que, del 31 de diciembre al 7 de enero, realizará una peregrinación a Tierra Santa. Más información: Tel. 91 456 13 40; deleju@planalfa.es
María Martínez López
«Que lo que hemos vivido caiga en corazones abiertos»
«La acción de gracias [por la Jornada Mundial de la Juventud] se tiene que transformar en súplica para que lo que hemos vivido caiga en corazones abiertos». Esta frase, pronunciada por el arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco, ante cientos de jóvenes, en la Vigilia de la Virgen de la Almudena, es un buen resumen de cómo Madrid se plantea la pastoral juvenil tras la JMJ. Estos últimos días, la acción de gracias se ha vivido, sobre todo, la semana pasada, en la Eucaristía de despedida a los colaboradores de la Secretaría General de la JMJ. En ella, el cardenal Rouco agradeció a Dios «lo que habéis hecho por la JMJ, y lo que Él ha hecho por vosotros». La Jornada ha sido «un gran acontecimiento de la vida de la Iglesia, en el que hemos trabajado mucho, con alegrías y sacrificios». Pero, sobre todo, «ha sido un fruto de la gracia, donada a la Iglesia concreta» de las tres diócesis de Madrid. La gracia es un «don personal de Dios en la vida del hombre, de cada hombre, pero también de toda la Humanidad»; y «tiene que ser vivido más allá del 21 de agosto». Primero, ha de ser acogido por los jóvenes con corazones abiertos, que es lo que se pretende con los Ejercicios espirituales. Y, luego, desde ese corazón abierto, brotará la respuesta de cada uno. «Cada uno sabe lo que le pide el Señor en este momento» -afirmó el cardenal Rouco en la Eucaristía de acción de gracias-, pero hay «una cosa que nos pide a todos»: participar en la nueva evangelización. «Si eres consecuente con todo lo que recibes, tienes que darlo a los demás», añadió. Otras claves para la post-JMJ que apuntó el cardenal, esta vez en la Vigilia de la Almudena, son la escucha de la Palabra, la participación en la vida de la Iglesia y el servicio.
También en toda España se sigue reflexionando sobre cómo aprovechar al máximo la JMJ. Por ejemplo, hoy y mañana, el Encuentro de Delegados diocesanos de Pastoral Universitaria reflexionará sobre La Jornada Mundial de la Juventud, Madrid 2011: Retos a la presencia cristiana en la Universidad y su entorno cultural.