Alfa y Omega > Nº 760 / 17-XI-2011 > Mundo > Habla el Papa
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Agencia de información
Habla el Papa
Un signo del amor de Cristo

A los voluntarios:
Quisiera expresaros mi gratitud a todos vosotros y a los millones de voluntarios católicos que contribuyen, de forma regular y generosa, a la misión caritativa de la Iglesia por todo el mundo. En estos momentos, caracterizados por la crisis y la incertidumbre, vuestro compromiso es motivo de confianza, ya que demuestra que el bien existe y crece entre nosotros. La fe de todos los católicos seguramente se refuerza cuando ven el bien que se hace en nombre de Cristo.
Para los cristianos, el voluntariado no es sencillamente una expresión de buena voluntad. Se basa en su experiencia personal de Cristo. La experiencia del amor generoso de Dios nos interpela y nos impulsa a adoptar la misma actitud hacia nuestros hermanos, a convertirnos en instrumentos visibles del amor de Cristo en un mundo que anhela ese amor en medio de la pobreza, la soledad, la marginación y la ignorancia que nos rodea.
Desde luego, el voluntariado católico no puede responder a todas esas necesidades, pero no debemos desanimarnos. Tampoco debemos dejarnos seducir por ideologías que quieren cambiar el mundo de acuerdo a una visión puramente humana. Lo poco que hagamos para aliviar las necesidades de las personas será percibido como la semilla que crecerá y dará fruto; como un signo de la presencia y el amor de Cristo. Ésta es la naturaleza del testimonio que podéis brindar, con humildad y decisión, a la sociedad civil. Si el deber de las autoridades públicas es reconocer y apreciar vuestra aportación sin manipularla, vuestro papel como cristianos es ser parte activa en la vida de la sociedad, intentando hacerla más humana y caracterizada cada vez más por la libertad, la justicia y la solidaridad verdaderas.
(11-XI-2011)