Alfa y Omega > Nº 760 / 17-XI-2011 > La vida > Noticias
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El Papa quiere visitar México y Cuba en 2012
El Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, ha confirmado que Benedicto XVI quiere viajar, el próximo año, en primavera, a México y Cuba. Tras este anuncio, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, ha calificado la posible Visita del Papa a la isla -en plena celebración del Año Jubilar por los 400 años desde el hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba- como «un gran bien y algo muy especial». Y ha dicho: «Lo esperamos desde hace tiempo».
Si Cuba vive un momento especialmente delicado, en lo político y en lo social, también México se enfrenta a varios retos, debido fundamentalmente a la espiral de violencia desatada por los cárteles del narcotráfico. El episcopado ha acogido el anuncio con gran alegría, sobre todo después de que, en 2009, el Papa no pudiera acudir al Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en México D.F., al desaconsejárselo los médicos, debido a la gran altitud de esta ciudad.
Pero al margen de la oportunidad de la Visita a estos dos países, el acontecimiento tendría una dimensión continental, al producirse en el año en el que la mayor parte de los países iberoamericanos celebran el bicentenario de su independencia. Precisamente, el próximo 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, el Papa celebrará con tal motivo una misa solemne en la basílica de San Pedro.
Los jefes religiosos de Israel, en Roma

El Papa se reunió, el viernes, con una delegación del Consejo de los Jefes Religiosos de Israel, con representantes de las comunidades judía, musulmana, drusa y cristiana, ante quienes reiteró su reciente afirmación en Asís, de que «hoy nos enfrentamos a dos tipos de violencia: por un lado, el uso de la violencia en nombre de la religión y, por el otro, la violencia que es consecuencia del rechazo a Dios que caracteriza a menudo la vida en la sociedad moderna». Por eso, «como líderes religiosos, estamos llamados a reafirmar que la relación correctamente vivida del hombre con Dios es una fuerza de paz»; e invitó a «no dejar nunca de rezar por la paz en Tierra Santa, con la confianza en Dios, quien es Él mismo nuestra paz y nuestro consuelo». En una Declaración conjunta, los líderes religiosos de Israel se comprometieron a hacer «un llamamiento a sus comunidades para asegurar que los Lugares Sagrados de otras comunidades religiosas no se vean perjudicados», y pidieron a las autoridades civiles que garanticen «el libre acceso» a los mismos.
El Papa felicita a Ciudad Rodrigo
Benedicto XVI, a través de una carta enviada por el Nuncio, monseñor Renzo Fratini, ha felicitado a la diócesis de Ciudad Rodrigo con motivo de su 850 aniversario, desde su creación por Fernando II de León. En realidad, la efeméride se cumplió el pasado 13 de febrero, pero se optó por hacer coincidir la celebración con el Día de la Iglesia Diocesana. En la misiva, leída por el obispo diocesano, monseñor Raúl Berzosa, en la Eucaristía conmemorativa del aniversario, el pasado sábado en la catedral de Santa María, el Santo Padre alienta a los fieles de Ciudad Rodrigo, diócesis inserta en la provincia de Salamanca, a «crecer en la fe, la esperanza y la caridad, como miembros vivos de Cristo, fortalecidos por la oración constante, iluminados por la Divina Palabra, acompañados por la gracia de los santos sacramentos y deseosos de construir, con espíritu de servicio, una sociedad cada vez más fraterna, arraigada en Jesucristo».
Medalla de Honor a la Emigración, para monseñor José Sánchez
Monseñor José Sánchez, obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara y trabajador incansable en el campo de las migraciones, recibió, el pasado lunes, en la sede de la Fundación Pablo VI de Madrid, de manos de la Secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, doña Anna Terrón i Cusí, la Medalla de Honor a la Emigración, concedida por el Ministerio de Trabajo e Inmigración. Presidente en dos ocasiones de la Comisión episcopal de Migraciones, también ha sido, hasta 2010, miembro del Consejo Pontificio para las Migraciones y, hasta este año, Presidente de la Comisión pastoral de las Migraciones del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa.
Bodas de Plata de la Fundación Larramendi
La Fundación Ignacio Larramendi celebra el XXV aniversario de su constitución, en un acto que tendrá lugar hoy, a las 20 horas, en el Museo Lázaro Galdiano, en Madrid (calle Serrano 122). Con este motivo, la Fundación presentará la reedición del libro Cristiandad, Tradición y Realeza, de Luis Hernando de Larramendi, una de las más completas colecciones de textos sobre el tradicionalismo que hay en España. Las siguientes frases de su Prólogo, escritas en 1937, no pueden ser de más actualidad a día de hoy: «No es hora de equiparar la vida política y opiniones, realidad y locura, verdades y mentiras, el bien y el mal... Precisamente eso es lo que padecemos, y de lo que hay que librarse».
Ciencia útil de verdad

«La ciencia puede hacer una contribución realmente notable a la promoción y protección de la dignidad del hombre: de hecho, en eso está su verdadera utilidad». Ésta, y no la oposición a todo el progreso, es la verdadera posición de la Iglesia respecto a la ciencia. La Iglesia «no busca impedir el progreso científico, sino, al contrario, guiarlo en una dirección que sea verdaderamente fructífera y beneficiosa para la Humanidad». Son palabras del Papa, al recibir a los más de 250 participantes en el congreso Células troncales adultas: la ciencia y el futuro del hombre y de la cultura, celebrado la semana pasada en Roma. La mayoría de los medios ha hecho hincapié sólo en la negativa de la Iglesia a que se investigue con células madre embrionarias, a pesar de que el objetivo del encuentro, organizado por el Consejo Pontificio de la Cultura y la Fundación Stem for Life -perteneciente a la empresa biotecnológica NeoStem-, era la promoción del conocimiento sobre las células madre adultas.
«Los beneficios potenciales de la investigación [con ellas] son muy considerables, puesto que abre la posibilidad de curar enfermedades degenerativas crónicas», por lo que la Iglesia apoya a quienes investigan en este ámbito, subrayó Benedicto XVI. En el congreso -explicó el cardenal Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, a Radio Vaticano- «se ha podido ver con una panorámica muy amplia cuántas son las posibilidades que esta investigación ofrece, rompiendo el mito que sostenía que la única manera» de solucionar muchas enfermedades «son sólo las células troncales embrionarias». De hecho, en el encuentro participaron pacientes tratados con células madre adultas, como un hombre que ha vivido varios años con una vejiga generada con estas células en un laboratorio, o una mujer recuperada casi totalmente, gracias a ellas, de un serio deterioro en los pulmones.
Eso sí, «como los seres humanos están dotados de alma inmortal y creados a imagen y semejanza de Dios -matizó Benedicto XVI-, hay dimensiones de la existencia humana que están más allá de los límites de lo que las ciencias naturales son competentes para determinar. Si se transgreden estos límites, existe un peligro grave de que la dignidad única y la inviolabilidad de la vida humana se pudiera subordinar a consideraciones puramente utilitaristas». Sobre todo «cuando el fin a la vista es tan deseable como el descubrimiento de una cura para las enfermedades degenerativas, es tentador para los científicos y los legisladores dejar de lado las objeciones éticas». La principal objeción es que «la destrucción de una sola vida humana nunca puede justificarse por el beneficio que quizá podría suponer para otros». Por ello, la Iglesia es contraria a la utilización de células troncales procedentes de embriones, que son destruidos para obtenerlas. «Sin embargo, en general, no surgen problemas éticos similares cuando las células troncales se toman del tejido de un organismo adulto, de la sangre del cordón umbilical en el momento del nacimiento, o de fetos fallecidos por causas naturales», recordó el Santo Padre.
Pero la preocupación de la Iglesia en el ámbito de la Medicina regenerativa no es sólo por los no nacidos, sino también por quienes no tienen acceso a tratamientos médicos caros, como lo son los de Medicina regenerativa. «La justicia exige -subrayó el Papa- que se hagan todos los esfuerzos para poner los frutos de la investigación científica a disposición de todos los que puedan beneficiarse de ellos», independientemente de sus medios económicos.
Ante estas cuestiones éticas, afirmó también Benedicto XVI, «el diálogo entre la ciencia y la ética es de la mayor importancia para asegurar que los avances médicos nunca se hagan a un precio humano inaceptable. La Iglesia contribuye a este diálogo ayudando a formar las conciencias de acuerdo con la recta razón y la luz de la verdad revelada».
Este Encuentro es la primera iniciativa puesta en marcha por el Vaticano y la Fundación Stem for life, después de haber firmado, hace unos meses, un acuerdo de un millón de dólares para la promoción de la investigación con células troncales adultas.
M.M.L.