Alfa y Omega > Nº 763 / 8-XII-2011 > Ver, oír y contarlo > Contrapunto
El fantasma del suicidio recorre Europa

Aterriza en el aeropuerto de Barajas o del Prat una joven procedente de Ecuador. Otra de Senegal desembarca, en patera, en algún lugar de la costa andaluza. Ignoran que, nada más poner un pie en Europa, se va a producir en ellas una especie de profunda mutación interna. La primera hubiera tenido 3 ó 4 hijos si se hubiera quedado en su país, donde la tasa de fecundidad es de 3,3 niños; la segunda, 4 ó 5 (la tasa es de 4,5 hijos). Con el tiempo, los síntomas se agravan. El efecto es como el de un virus que se extiende rápidamente por el cuerpo. En 2002, según el Instituto Nacional de Estadística, las extranjeras tenían en España dos hijos de media; en sólo 8 años, su tasa de fecundidad cayó hasta los 1,6, muy cerca ya del patrón de las españolas. La pregunta es: ¿cómo se genera este ambiente cultural hostil a la vida, que está convirtiendo a Europa en un continente decadente y esclerotizado, con una pirámide poblacional y estilos de vida absolutamente insostenibles? ¿Cómo se genera esta mentalidad tan poderosa, que, en un breve lapso de tiempo, modifica drásticamente pautas tan íntimas de las personas, como el número de hijos que espera tener una mujer?
¿Ejemplos? El Parlamento Europeo aprobó, el pasado jueves, una resolución que promueve el «aborto seguro y legal» como medio para combatir el sida. Primera sorpresa: ¡el aborto sirve para combatir el sida! Pero de qué manera... Si se sospecha que el bebé en camino está infectado, se le elimina. Éste es el criterio que se impuso por abrumadora mayoría en la eurocámara, por 454 votos frente a 86, honrosa disidencia articulada en torno la los eurodiputados populares españoles de Jaime Mayor Oreja. Parece utilitarismo, pero hay mucho más que eso: voluntad deliberada de legislar contra la vida. La Comisión Europea acababa de confirmar que mantiene la financiación a proyectos con células madre embrionarias, dentro del programa Horizonte 2020: serán 80 mil millones de euros entre 2014 y 2020, 30 mil millones más que hasta ahora, a pesar de que ese tipo de investigaciones, que destruyen vidas humanas, deberían ser las primeras en sufrir recortes, entre otras cosas porque no han producido resultados terapéuticos, motivo por el cual carecen de financiación privada en el mercado, al revés de lo que ocurre con las células madre adultas.
El ambiente cultural está envenenado y lo contamina todo: los niños no son bienvenidos; estorban los ancianos; tampoco gustan los inmigrantesÉ El fantasma del suicidio recorre Europa. Los restos de vida que queden tras la tormenta, las minorías creativas que sobrevivan a la epidemia de secularismo y desesperanza tendrán mucho trabajo para transmitir la mejor herencia europea a los nuevos y morenos moradores de esta tierra de gloriosa Historia. A ellos pertenece el tercer milenio.
Ricardo Benjumea
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