Alfa y Omega > Nº 763 / 8-XII-2011 > Mundo > Habla el Papa
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Habla el Papa
Primero, nuestra conversión

A la Asamblea del Consejo Pontificio para los laicos

La cuestión sobre Dios se despierta en el encuentro con quien tiene el don de la fe, con quien tiene una relación vital con el Señor. A Dios se lo conoce a través de hombres y mujeres que lo conocen: el camino hacia Él pasa, de modo concreto, a través de quien ya lo ha encontrado. Aquí es particularmente importante vuestro papel de fieles laicos. Estáis llamados a dar un testimonio transparente de la importancia de Dios en todos los campos. En la familia, en el trabajo, así como en la política y en la economía, el hombre contemporáneo necesita ver con sus propios ojos y palpar con sus propias manos que, con Dios o sin Dios, todo cambia.
Pero, a veces, nos hemos esforzado para que la presencia de los cristianos en el ámbito social, en la política o en la economía resultara más incisiva, y tal vez no nos hemos preocupado igualmente por la solidez de su fe, como si fuera un dato adquirido una vez para siempre. Por eso, no es menos urgente volver a proponer la cuestión de Dios también en el mismo tejido eclesial. ¡Cuántas veces, a pesar de declararse cristianos, de hecho Dios no es el punto de referencia central en el modo de pensar y de actuar, en las opciones fundamentales de la vida! La primera respuesta al gran desafío de nuestro tiempo es, por lo tanto, la profunda conversión de nuestro corazón.
En los ambientes de vida en donde el Señor os ha llamado, sed testigos valientes del Dios de Jesucristo, viviendo vuestro Bautismo.
(25-XI-2011)
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