Alfa y Omega > Nº 764 / 15-XII-2011 > Cartas
Un balance más que positivo

Con la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, hemos ganado todos, hasta los que no estaban de acuerdo, que decían Con mi dinero, no. Pues no, por supuesto que con su dinero no se ha financiado la Visita del Santo Padre: los que fueron se pagaron cada uno sus gastos. Sin embargo, sí que se han beneficiado todos, porque en estos tiempos en que la economía nos tiene acostumbrados a números negativos, la JMJ ha supuesto un impacto económico de 354,1 millones de euros para España, según ha revelado la auditoría externa e independiente realizada por la empresa Price Water House. El Estado ha ingresado, al menos, 28 millones de euros en concepto de IVA, y además se calcula que la JMJ ha generado 4.589 empleos por toda España. A estos datos hay que añadir que la Visita del Papa marcó un récord histórico en el incremento del número de turistas, que alcanzó los 7,64 millones. Y aún no ha terminado el tiempo de los balances de la Jornada Mundial de la Juventud, porque los principales son los que resaltan la dimensión apostólica, espiritual y eclesial de ese acontecimiento, que ha marcado el rostro de la Iglesia universal, como el espíritu de unidad que se veía en esos días. Como he leído que ha dicho el cardenal Antonio María Rouco Varela, «no ha sido un fenómeno fugaz», sino que ha dejado «huellas profundas que se notarán cada vez más», tanto en Madrid como en toda España.
Josefina Galán
Málaga
Una felicitación para Alfa y Omega
Leo todas las semanas el semanario Alfa y Omega, que me gusta mucho. El motivo de esta carta es decirles que sigan haciéndolo así, y que me gustan todas las secciones, en especial la del comentario del Evangelio. Además, deseo felicitarles las fiestas navideñas a los miembros de Alfa y Omega, y a todos los lectores, deseándoles felicidad en estos días y, para el Año Nuevo, paz, salud y amor.
María Luisa San José
Madrid
Tiempo para pensar qué celebramos
Felicito a los centros comerciales que han cedido un espacio a la Navidad que ya se acerca. Estrellas, árboles navideños, ángeles y adornos de colores comparten amigablemente las estanterías. Sin embargo, sólo los pesebres reflejan el verdadero significado de la Fiesta que celebraremos: el Dios que nace es su verdadero protagonista. Y Él bien podría dirigirnos este reproche: «¿No es absurdo que en una celebración se olvide al celebrado? ¿No es peor aún que se sigan felicitaciones y abrazos por un motivo desconocido? Yo os digo: comenzad a caminar por el camino que os he enseñado. No malgastéis tiempo ni dinero en festejos vacíos, más bien considerad que Aquel que os amó de modo singular y perfecto está por nacer en vuestro mundo. No me apartéis de vosotros, no me posterguéis como un atributo pasado de moda. Yo estoy con vosotros, sigo con vosotros y os invito a uniros a Mí. Sólo en Mí encontraréis el alivio que necesitáis, sólo en Mí está la paz del corazón y la alegría perpetua. Venid a Mí, arrodillaos ante el Amor que os salva, para que os dé nueva vida y alcancéis el cielo».
Clara Jiménez
Murcia
Los pastores
Me levanto y voy a ver el belén. Reconozco a Jesús, José y María. Al otro lado, los Reyes y, en medio, ¡un montón de pastores! ¿Qué sé de estos personajes? De María y José, poco. De Jesús, algo más. De los Reyes, menos aún. De los pastores..., ¿qué sé yo de los pastores? No conozco su nombre, ni su edad, ni de dónde vienen. Nada de ellos sé y, sin embargo, no puedo montar mi belén sin estas figuritas. Podría pensar que con el Misterio valdría, pero no es verdad: el Niño necesita abrigo, y sus papás, algo de comer. Jesús aún es pequeño y sus manos son chiquitas, pero no las de los pastores: ellos le proporcionarán lo que necesita. Miro al belén y pienso en el mundo. ¿Qué sé de la gente? De mi familia, bastante. De los amigos, algo. De las personas cercanas, algún dato. De los demás..., ¿qué sé de los demás? Me suenan los que salen en la tele. De los que hicieron Historia, sé algo más. Pero nada sé de aquel que ya estaba amasando el pan mientras yo dormía. Ignoro el nombre de los que fueron al mar para pescar. ¿Qué sé de las familias que viven de los animales para que yo me pueda alimentar? Sólo que mi vida no sería lo mismo sin ellos. En la vida, no importa el papel que nos haya tocado. El Autor del guión está pendiente de su obra, de nosotros. Pensó en Jesús, y pensó en los niños. Pensó en María, y también en las mamás. No olvidó a san José, ni a los papás. Quiso que hubiese pastores, ángeles..., y nos dio vida a los demás. En Belén, en el mundo, a todos nos dio Dios un corazón para amar. Que amarnos los unos a los otros sea nuestro objetivo, en la cercana Navidad y siempre.
Maite B.P.
Internet
Los héroes de estos años
Los héroes de estos años son  los cinco millones de parados; merecen un gran homenaje para que, en nuestro país, nunca más se repita este sonrojo. Extendamos este homenaje al millón y medio de familias con todos sus miembros sin trabajo ni ingresos, salvo la ayuda de Cáritas. Simultáneamente a este levantarse económico que necesitamos, ha de venir la regeneración moral de España, sin corrupción. Que nunca más se dé el sectarismo. Que niños y jóvenes reciban una educación de calidad y en libertad, con  igualdad de oportunidades. Que se agilice la Justicia, sin injerencia política. Que la familia -un hombre, una mujer y unos hijos- esté consagrada como baluarte que es de la sociedad. Que nuestra historia sea conocida y respetada, y que sea escrita por los historiadores, no por los políticos. Que España vuelva a ser una gran nación y resurja el nombre de España en el concierto internacional
Ginés Alcaraz
Madrid
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