Alfa y Omega > Nº 764 / 15-XII-2011 > Aquí y ahora
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Exposiciones de belenes, para contemplar el Misterio
La pobreza del pesebre
El Rey de los ángeles, Señor de cielo y tierra, es acostado en un pesebre, decía santa Clara de Asís. Algo tan básico parece haberse olvidado en muchas de las representaciones de los belenes actuales. Otros no. Aquí proponemos una ruta de belenes que dirigen la mirada al Niño, envuelto en pobres pañales


Belén monumental del convento de los Hermanos
Menores Capuchinos, en Jerez de la Frontera
Ya san Francisco de Asís, Patrono del belenismo, lo que quería ver con sus ojos en la Nochebuena de 1223, tal y como recogió Tomás de Celano -fraile franciscano autor de tres hagiografías sobre el santo-, era la pobreza del Hijo de Dios, lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre el heno entre el buey y la mula. De hecho, cuenta la tradición que, cuando, en la villa italiana de Greccio, san Francisco representó la humildad del pesebre con el burrito y el buey en una gruta, el Niño Jesús quiso estar de cuerpo presente.
En la configuración del Nacimiento, desde el siglo XIII hasta nuestros días, el pesebre constituye la parte fundamental del mismo, «porque resaltaba la estrecha conexión entre los misterios de la Encarnación y de la Pasión de Cristo, al identificar la madera de la cuna de Belén con la de la cruz del monte Calvario, y los pañales con el sudario»; así lo explica don Ángel Peña, doctorando en Historia del Arte, en la revista de la Asociación de Belenistas, quien recuerda que, «en muchos de nuestros belenes, un hecho único como fue el nacimiento del Hijo de Dios se ha convertido en algo cotidiano, olvidando que ésta no es una familia cualquiera, sino la Sagrada Familia, y que este Niño tampoco es un niño cualquiera, sino el Hijo de Dios encarnado».
Dónde contemplar el Misterio

Sagrada Familia en el portalón
de Belén, en la exposición organizada
por Caja Segovia
El convento de los Hermanos Menores Capuchinos, en Jerez de la Frontera, vive de una forma muy especial la ceremonia de montar el belén, que emula a la villa italiana de Greccio, con el pobre pesebre como elemento central de la construcción. El Belén monumental -como ellos mismo lo definen- se encuentra en el patio principal del convento. Tallas de madera de tamaño natural recrean cómo los frailes se afanan en construirlo, mientras las monjas capuchinas cosen las cortinas y los paños. Según cuenta don Abraham Hernández, una de las curiosidades del montaje es la presencia de un fraile dominico, que «hace un guiño al hermanamiento que existe entre ambas Órdenes». En el belén también se pueden ver palomas, periquitos, ovejas, corderos y hasta un loro, que hace las delicias de los más pequeños -decenas de colegios de la ciudad y alrededores acuden a verlo, ya que es una visita obligada cada Navidad-. Y todo ello acompañado de una cuidada selección de villancicos andaluces.
Dos montajes de Nacimientos más completan la colección del convento. Uno, en el salón de la Divina Pastora, que representa al Misterio enmarcado en un monumento característico de Andalucía, esta vez, en la Mezquita de Córdoba. El tercero y último sitúa a la Sagrada Familia de Nazaret con una reproducción perfecta del patio de los Arrayanes, de la Alhambra de Granada.
La Sagrada Familia, en tierra castellana

Belén de resina dorada, de Nueva York, en el Museo
del Monasterio de Santa Clara, de Carrión de los Condes
La exposición de belenes organizada por Caja Segovia, que se puede visitar hasta el 6 de enero en las salas del Palacio del Torreón de Lozoya, traslada esta Navidad a un pueblo castellano de los años 50, de la zona de Tierra de Campos. Obra del belenista José María Villa, el Misterio se enmarca en un portalón, en el que la Virgen María y San José acuestan en el pesebre a Jesús recién nacido. La obra es un homenaje del autor a su lugar de origen, a la tierra castellana, pobre y austera, para cuya reproducción utiliza construcciones de adobe y tapial. El resto de la obra, repartida por diversas salas del palacio, representa diferentes escenas relacionadas con el momento del Nacimiento (María y José llamando a las puertas de las posadas, el taller del alfarero, la adoración de los Reyes, o el mercado).
Belenes del mundo
En el Museo del Real Monasterio de Santa Clara, de Carrión de los Condes, se puede visitar la exposición El belén, sus personajes y sus símbolos, hasta el 8 de enero. Una colección, como señala monseñor Antonio Cañizares, cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, en el libro de la muestra, que «reaviva el Misterio de la cercanía de Dios». En esta colección «se palpa la ternura de Dios. En el Niño, centro al que se dirigen todas las miradas, acogido con inmenso cariño por la madre María, vemos y palpamos la Palabra eterna de Dios que se ha hecho carne».
También el Centro Internacional Teresiano Sanjuanista de Ávila acoge la exposición Mundo belén, con una muestra de más de 200 piezas españolas, y cerca de 1.000 venidas de todas partes del mundo. Además de adentrarse en edificios característicos de los diferentes continentes, el visitante se encontrará con belenes representativos de más de 50 naciones. La exposición estará abierta hasta el día 15 de enero.
Cristina Sánchez
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