Alfa y Omega > Nº 764 / 15-XII-2011 > Desde la fe > Con ojos de mujer
Con ojos de mujer
El cielo ha abierto una cuenta en Twitter

Primer acto: José Luis, Antonio, Diego y Cova ponen rumbo a la biblioteca de su barrio. El resto del guión suma un dos al sombrío balance de las víctimas de tráfico de aquel fin de semana de noviembre. Un accidente dejó sobre el asfalto el curriculum a medio escribir de José Luis y Antonio, y con la vida pendiente de un hilo a Diego y a Cova. Recuerdo perfectamente el día en el que las televisiones vomitaban la noticia. Ni entonces ni ahora conocía a esos jóvenes ni a sus familias, pero sí pensé en el desgarro inconsolable que debió dejar en ellos aquel accidente escrito con tantas faltas de ortografía.
Segundo acto: en cuestión de horas, cientos de personas quisieron tener noticias sobre lo ocurrido. Al tío de Cova se le ocurrió escribir el primer mensaje en la web: «Hola, soy Guille, el tío de Cova. Estoy rodeado de un equipo impresionante. Os vamos a contar cómo está ella».
A partir de este momento, sus amigos crearon el perfil @aupacova, y es entonces cuando las redes sociales demostraron que también eran capaces de hacer el bien, puesto que, en apenas 4 semanas, unas 6 mil personas de todas las partes del mundo se empeñaron en sacar adelante a Diego y a Cova con el arma poderosa de su oración y de sus horas de trabajo y estudio ofrecidas para la recuperación de sus amigos cibernéticos.
Con tan sólo echar un vistazo a la Red, hasta los curiosos se darán cuenta de que están asistiendo a una conversación en la que el cielo también se ha hecho una cuenta en Twittter: «Hemos rezado por ti en el santuario de Montserrat. La Moreneta te cuida, se lo hemos pedido, confiamos en ella. Ánimo!»; «Ofreceré mi estudio de esta tarde por Cova, Diego y todas las personas que estáis sufriendo por esto. Ánimo, el Señor nunca abandona!»; «Tu historia nos sirve a muchos para tener fuerza y valor. Rezo por ti». Conmueven también los mensajes de la familia: «Entre todos nos habéis llevado en volandas hacia la Esperanza. De parte del padre de Cova: espero que mi familia sea capaz de llegar a merecer algún día una mínima parte del amor que estamos recibiendo».
Paralelamente a esta marea incontenible de mensajes llegados de todo el mundo, los amigos de los amigos de los amigos colapsaron los Bancos de Sangre y las unidades de donación móviles cuando se pidió ayuda para todo el hospital. Y esto respecto a los vivos, porque quienes ya siguen esta cadena desde el cielo llenaron hasta la bandera todas las iglesias donde se celebraron sus funerales.
José Luis y Toni vivían su fe sin complejos y arrastraban masas con sus iniciativas. Estaban destinados a grandes gestas y así ha quedado demostrado. Sólo personas tan especiales pueden conseguir acercar a Dios a miles de desconocidos a golpe de enter.
Acto tercero: inconcluso. Entre todos podemos terminarlo.
Eva Fernández
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid