Alfa y Omega > Nº 764 / 15-XII-2011 > Desde la fe > No es verdad
No es verdad
El Roto, en El País
Como ocurre a menudo, El Roto ha dado una vez más plenamente en la diana, como puede comprobarse en la viñeta que ilustra este comentario: mientras un españolito se precipita cabeza abajo, va comentando: ¡La que está cayendo! El reciente acueducto festivo lo ha vuelto a poner una vez más de manifiesto: crisis total, crisis galopante, la madre de todas las crisis..., pero una gran parte de esta España nuestra se ha permitido, una vez más, prácticamente una semana de no dar golpe, sin percatarse de que la que está cayendo no es otra cosa que todos nosotros precipitándonos cada día un poco más. Ricardo ha pintado, en El Mundo, a los miembros de la reciente Cumbre europea sentados ante una gran mesa, bajo el símbolo del euro; eso, en la tira de arriba y bajo el título En Europa...; en la tira de abajo, el símbolo del euro se ha convertido, bajo el título ...y en España, en un puente gigantesco. Yo no sé si ustedes saben que cada día de puente nos cuesta a los españoles 216 millones de euros; a lo mejor, la cifra asusta más recordando que se trata de 36.000 millones de pesetas diarios. Eso quiere decir que, en el pasado acueducto, España ha dilapidado 1.200 millones de euros, de esos que tanto nos sobran. Así que vayan ustedes sacando la cuenta en pesetas. Sí, ya sé que los días festivos y los puentes aportan otros beneficios, pero ¿no va siendo hora de racionalizar, con sensatez y sentido común mínimos, el calendario laboral? A lo mejor, la productividad real, que es de lo que se trata, salía ganando; porque -y esa es otra- resulta que por lo visto los españoles somos los que más horas trabajamos, pero los que menos producimos. ¿Por qué será?
También en otras latitudes se cumple el viejo refrán castellano de que en todas partes cuecen habas, y así, por ejemplo, acabo de leer en el diario milanés Il Corriere della sera un iluminador artículo de Gian Antonio Stella, cuyo título no hace falta traducir porque se entiende perfectamente: Il regno dei raccomandati. Habla de Italia y dice que es un país fundado en la demeritocracia, en el que no cuentan los títulos, sino las amistades, donde los más capaces están marginados y mortificados y acaban yéndose al extranjero. ¿Les suena a ustedes la cosa, en este país de las subvenciones, del fraude y del socialismo de cucaña tipo Sinde? Ustedes han podido ver, igual que yo, estos días, en televisión esa flota de coches de alta gama que el socialista Barreda tenía a su disposición en Castilla-La Mancha, y que su sucesora ha conseguido vender por un buen puñado de euros. Pero resulta que, si ustedes se molestan en informarse sobre la jubilación de ese caballero, les puede dar un patatús. He leído, y no he visto que haya sido desmentido, que el chalet de Somosaguas en el que va a vivir Zapatero con su familia dispone de todo ese tipo de lujos tan queridos por los revolucionarios con coche oficial gratuito. Si usted no quiere cabrearse como un mono, absténgase de leer los Boletines Oficiales de estas últimas fechas de la legislatura socialista, porque millones de euros están yendo a parar, en forma de sueldos a amiguetes en altos cargos, o en subvenciones a Fundaciones amigas, o a proyectos delirantes y absolutamente superfluos. No les cuento a ustedes el derroche de la Generalidad de Cataluña en eso que llaman Embajadas catalanas, desde Moscú a Singapur y desde Sidney a Casablanca. La red diplomática de los gerifaltes nacionalistas catalanes cuesta 32,8 millones de euros al año, mientras al querido pueblo se le niega cosas esenciales como la sanidad.
Pero ni podemos consolarnos con lo mal que lo hacen otros, ni podemos echar la culpa a los políticos, porque para ser escéptico ante los políticos, hoy en España, basta con ir por la vida con los ojos abiertos y tener una cierta edad. Últimamente, incluso están en un plan que un amigo mío dice que sólo falta que se besen. Claro que mejor es que se besen que le bailen el agua a los de la ETA -que se la bailan, ya lo creo-. ¿Han leído ustedes en El País esas declaraciones líricas de Jesús Eguiguren, presidente del partido socialista de Vascongadas, en las que dice: «Lloro con las películas románticas»? ¡Pobriño! ¿No les da pena?
Gonzalo de Berceo