Alfa y Omega > Nº 764 / 15-XII-2011 > Desde la fe > Punto de vista
Punto de vista
No ha cambiado nada

El aborto se cobró en España 113.031 víctimas en 2010, el año en que entró en vigor la ley que lo definía como un derecho. De cada cien mujeres entre los 15 y los 44 años, una acabó con la vida de su hijo. La tasa de aborto por cada mil mujeres en edad fértil (11,49) fue exactamente la misma que en 2007. Aumentaron los abortos respecto a 2009 (111.482 vidas perdidas), pero el Gobierno en funciones se felicita porque estamos por debajo de la cifra récord de 2008 (115.812 muertes). Según el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, «se puede hablar de una estabilización en las cifras» del aborto. Lo dicen como si más de 110.000 muertes al año fuera una buena noticia.
Nos dijeron que la nueva ley acabaría con los coladeros y con el fraude generalizado. Según los datos de 2010, un 88,44% de los abortos se produjeron hasta la semana 12 de gestación, un 6,68% entre la 13 y la 16, y un 4,81% de la 17 en adelante. El año anterior, fueron 88,48%, 6,30% y 5,20% respectivamente. Es decir, no hay grandes cambios: en el caso de los abortos tempranos, la ley ha acabado con el fraude legalizando el aborto libre hasta la semana 14. ¿Por qué se cuentan juntos los abortos entre las semanas 13 y 16, si unos entran en el plazo y otros no? En el caso de los abortos tardíos, los datos apuntan a que se mantienen los mismos coladeros que hicieron posibles, por ejemplo, barbaridades como las perpetradas por el doctor Carlos Morín.
Nos dijeron que un objetivo de la nueva ley era trasladar el aborto desde los negocios privados a los hospitales públicos. Así sería más fácil controlar el cumplimiento de la ley. Era difícil de creer, ya que el Gobierno de Zapatero elaboró la ley en contacto directo con los dueños de estos negocios de muerte. Los datos confirman la sospecha: en 2010, el 98,16% de los abortos se siguió practicando en centros privados. Este porcentaje representa -aunque no por mucho- la mayor cuota de negocio de, al menos, los últimos 10 años.
Nos dijeron -y filtraron datos parciales para probarlo- que las estrategias de salud sexual y reproductiva harían descender los abortos. Pero, después de año y medio de venta sin receta de la píldora del día después, que produce un número desconocido de abortos tempranos, los datos de los abortos declarados se mantienen. Es decir, en realidad el aborto ha aumentado, pero no sabemos cuánto. Y se mantiene el porcentaje de mujeres que abortaron por segunda vez o más: un 35%.
Seguimos igual porque siguen publicando los datos sobre el aborto con un año de retraso, a ver si con la Navidad pasan desapercibidos. Seguimos igual porque, como antes, tenemos que fiarnos de la palabra de los negocios abortistas, a los que nadie obliga a declarar los abortos que se pagan en metálico y sin factura.
El Gobierno en funciones se felicita por haber logrado el derecho al aborto y por esta estabilización, y pide que se siga haciendo lo mismo que hasta ahora. Habrá que recordarle al nuevo Ejecutivo que no queremos derecho, ni estabilización, ni el aumento de abortos de la última vez que estuvieron en el poder.
María Martínez López
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