Alfa y Omega > Nº 766 / 29-XII-2011 > Desde la fe > Con ojos de mujer
Con ojos de mujer
Aquello que queremos

Hacía mucho tiempo que no me pasaba. Hacía años -es verdad que voy de guindas a brevas- que, al terminar de ver una película en el cine, la gente no aplaudía, y volvió a suceder el día de Navidad.
Nos la habían recomendado varios amigos, así que decidimos ir a ver Maktub. El director, Paco Arango, aborda en este trabajo el tema de la enfermedad, concretamente el cáncer infantil. Pero lo que verdaderamente cuenta es cómo puede cambiar la vida de las personas cuando alguien sabe hacernos ver lo que verdaderamente importa, y apuntar cuáles son las claves de la felicidad.
Maktub propone una visión realista y positiva de la familia. Una familia que acoge, que no está libre de crisis, pero con capacidad para perdonar, empezar de nuevo y salir fortalecida de una mala racha, si está abierta a las necesidades de los demás. Y todo ello, no sólo con un planteamiento de apertura a la trascendencia, como suele decirse ahora cuando estamos ante una postura respetuosa con lo religioso, sino hablando explícitamente de Dios.
Una película políticamente incorrecta y que llevó a los espectadores a un improvisado aplauso. ¿Será quizá porque estamos deseosos de historias con esperanza? Tal vez, pero no sólo porque es lo que nos gusta ver, sino porque humanamente estamos llamados a ello: a amar, a perdonar, y a crecer ayudando al que tenemos junto a nosotros. A todo ello aspira nuestro corazón.
Durante estos días de encuentros, me han contado lo que ha sucedido en la escuela pública en la que trabaja un familiar. En un momento dado, y desde que se aprobó la L.O.E., se decidió terminar con el tradicional festival de Navidad, así como con el belén. Este año, los alumnos han vuelto a ensayar villancicos y a interpretarlos delante de sus familiares, como se ha hecho siempre. Ojalá los chicos y chicas de ese centro puedan, el próximo año, montar de nuevo el nacimiento en la entrada del colegio y mantener así algo que constituye una tradición religiosa, que forma parte de nuestra cultura.
Y han sido los padres los que han pedido a los profesores recuperar esta costumbre. Probablemente, en el fondo, todos lo estuvieran deseando, pero se habían dejado llevar por la corriente; como nos sucede tantas veces.
Ha hecho falta que alguien, en el momento adecuado, y de forma apropiada, haya sabido lanzar la propuesta y apelar al sentido común y a nuestras aspiraciones más profundas.
Éste es el cometido de Antonio, el niño enfermo de cáncer que protagoniza Maktub, que dice ser un enviado de Dios. Antonio logra con su valiente discurso conmover a Manolo, un padre de familia un tanto apático, y juntos arrastran a una docena de personas a las que la vida les cambia por completo.
Un niño nos ha nacido. Muchas estrellas en el camino pueden llevarnos a Él. Sólo hace falta estar despiertos. ¡Feliz Navidad!
Amparo Latre
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid