Alfa y Omega > Nº 770 / 26-I-2012 > Ver, oír y contarlo
La política del microondas
Montoro, en La Razón
Los buenos humoristas gráficos siempre miran más allá. Tienen el don de hacernos recordar, de un solo vistazo a uno de sus dibujos, quiénes somos, de dónde venimos... y en qué charco nos estamos metiendo. Casi sin palabras, atraviesan la densidad de lo cotidiano con sus imágenes, y despiertan en el lector del periódico la capacidad de ir al otro lado de la noticia. Son un editorial a color, un diagnóstico de la situación con unos pocos trazos de lápiz y algo de tinta.
Los lectores de Alfa y Omega están acostumbrados a ver en sus páginas los incisivos trabajos de los principales dibujantes españoles: Mingote, Máximo, El Roto, entre otros. También Borja Montoro, habitual dibujante de La Razón, que saluda cada mañana al lector, desde su página 2, con la dosis de realidad necesaria para poner los pies en la tierra. Y no censura nada, porque sabe que la peor censura es la que impone la propia conciencia. Por eso son habituales protagonistas de sus dibujos los niños en el vientre materno, pues bien sabe que los niños siempre dicen la verdad.
El enemigo del PP...
¿Cómo ve Montoro el nuevo año que comienza? ¿Cómo percibe la labor que tiene por delante el Gobierno? «A estas alturas -reconoce-, todos sentimos ya los demoledores efectos de la crisis en nuestro entorno, y las noticias que recibimos acerca de las previsiones para el año que acabamos de inaugurar no son particularmente halagüeñas».
Destaca también que el nuevo Gobierno «cuenta con un amplísimo respaldo parlamentario y social, y con una posición de poder que le permitirá abordar reformas necesarias y arriesgadas, incluso impopulares, con relativa tranquilidad». Así las cosas, en comparación con los ocho años que dejamos atrás, por lo menos «es legítimo aspirar a que las aventuras y los disparates hayan terminado definitivamente. El actual Ejecutivo, al menos, no parece tener la intención de hacer experimentos de ingeniería social con el dinero de todos».
Sin embargo, señala que, a día de hoy, el principal enemigo del PP sería... el mismo PP. Porque corremos el riesgo de asistir, una vez más, «al error tradicional de nuestra derecha. Nuestro Gobierno debe comprender que no hacer ingeniería social no es, simplemente, dejar reposar en suspenso la ingeniería puesta en marcha por nuestros anteriores gobernantes, para devolvérsela congelada dentro de unos años y permitir su rápida reactivación por microondas en el punto en el que nos hemos detenido. Hacer esto es colaborar pasivamente con aquélla».
Recuperar el protagonismo
Y es que, por debajo de la crisis económica, Montoro identifica dos crisis mucho más profundas y destructivas: «una es institucional; la otra, de valores». Por eso hay prioridades que no pueden esperar ni siquiera cien días, tales como «la regeneración de la Justicia y la recuperación de su independencia (así como la recuperación de la independencia del Legislativo respecto del Ejecutivo, de la que tan poco se habla); la lucha contra la corrupción; la defensa de la amenazada unidad de la nación; la vuelta a la firmeza en la lucha contra ETA y sus ramificaciones políticas hasta conseguir su derrota definitiva y el regreso al reconocimiento de la dignidad de las víctimas del terrorismo; la defensa de las libertades individuales y de la propiedad privada contra la ingerencia cada vez más asfixiante del poder político; el regreso a la calidad de una enseñanza que se está intentando convertir en mero adoctrinamiento igualitarista; la defensa de la familia como institución fundamental de nuestra sociedad; la destrucción de la llamada ideología de género, a la que nunca se le exigen responsabilidades por el mal que realmente está causando; la recuperación del valor supremo de la vida humana desde su concepción, absolutamente destrozado por la legislación en vigor que considera el aborto como un derecho...»
Pero, aun así, no hay que dejarse llevar por el desasosiego: «Hay que intervenir. Seguramente, tenemos más peso del que creemos. Acabamos de modificar el panorama político de España. Ahora toca recordarle al nuevo Gobierno cuáles son sus deberes. La sociedad civil tiene que retomar el protagonismo. Tenemos muchas cosas en nuestra mano».
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Montoro, para Alfa y Omega