Alfa y Omega > Nº 770 / 26-I-2012 > Desde la fe
29 de enero, Día Mundial de la Lucha contra la Lepra
«La clave es diagnosticar pronto la enfermedad»
«La lepra es una enfermedad muy estigmatizante. Pero, si se diagnostica pronto, los enfermos se curan muy bien. Es fácil controlarla con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado», explica el doctor don José Ramón Gómez, que lleva 25 años dedicado al cuidado de enfermos de lepra
Sanatorio San Francisco de Borja-Fontilles (Alicante)
Desde 1982, la lepra tiene tratamiento. Con tres medicamentos, después de un año de tratamiento, se destruyen los gérmenes que la causan. El doctor Gómez recuerda que, cuando trabajaba en Brasil, algunos pacientes no le saludaban fuera del centro médico, para mantener el anonimato y nadie se enterara de que tenían lepra.
Actualmente, don José Ramón Gómez es el responsable de formación de Fontilles, una asociación sin ánimo de lucro que lleva más de cien años luchando contra la lepra.
El último sanatorio de Europa
Fontilles inició su actividad en 1909, con el sanatorio San Francisco de Borja, en Vall de Laguar, Alicante. Actualmente, es el único sanatorio de enfermos de lepra que queda en Europa. Acoge a 48 personas que tuvieron lepra, y por sus lesiones -úlceras, parálisis...-, o por haber sufrido rechazo social y carecer de medios económicos, se han quedado a vivir en Fontilles, donde reciben atención médica, social y espiritual. Llegaron a ser más de 300 enfermos de lepra. Ahora, algunos de sus edificios se han reconvertido, y uno es residencia geriátrica. Tres jesuitas y ocho Hermanas Franciscanas de la Inmaculada viven en el complejo, y los residentes pueden asistir a misa todos los días. Fontilles es también un centro de formación, investigación médica en lepra y cooperación internacional.
En España, apenas quedan enfermos de lepra. Pero, en todo el mundo, se calcula que hay tres millones de personas que viven con discapacidades permanentes causadas por la lepra. Otras muchas sufren el rechazo social y las injusticias -también legales- que sigue suscitando esta enfermedad. En países como India o Brasil, la lepra sigue siendo un grave problema, sobre todo en las regiones más pobres. En 2010, se detectaron en India 126.800 nuevos casos de lepra; y en Brasil, 34.800.
Kanti Devi acudió al centro de salud de Janakpur, al sur de Nepal, para preguntar sobre unas lesiones que le habían aparecido en la piel y la falta de sensibilidad en su mano derecha; pero no le diagnosticaron lepra. Durante los tres meses siguientes, las lesiones de su piel aumentaron en tamaño y número, y empezó a perder sensibilidad en su pie derecho.
Se curó en un año
En el Parvativai Leprosy Hospital, en Surat (India)
Preocupada, esta mujer decidió acudir con su hijo al Centro de Tratamiento de Lepra de Lalgadh, y allí le diagnosticaron lepra. Sintió miedo, pero le aseguraron que se curaría completamente tras un año de tratamiento. Recibió toda la información necesaria: cuándo debía tomar los medicamentos, qué cuidados diarios debía realizar en su piel... Kanti Devi agradeció que le hubieran detectado la enfermedad relativamente pronto, pues, si no hubiera sido así, habría sufrido lesiones permanentes en la piel, los nervios, las extremidades y los ojos, además de parálisis y discapacidades irreversibles.
El Centro de Tratamiento de Lepra de Lalgadh es uno de los proyectos que apoya Fontilles en países endémicos. Cuenta con clínicas ambulatorias de prevención de discapacidades para personas con lepra. Kanti Devi ha utilizado estos servicios, y así se ahorra tener que acudir al centro de lepra, muy distante de su casa. Acude periódicamente a la clínica de Janakpur, donde es atendida por personal del centro que se desplaza para ello.
El Presidente de Fontilles, don Joaquín Sapena, explica que, debido a la crisis económica, este año pueden tener problemas de financiación. Tienen previsto destinar 1,2 millones de euros a 26 proyectos en 16 países, en favor de un millón y medio de personas.
Enrique García Romero
«La primera impresión se me quedó grabada»
El 26 de julio de 2001, a la edad de 97 años, murió en Macao (China) el jesuita Luis Ruiz, tras 70 años de trabajo en ese país con enfermos de lepra. La noticia me hizo recordar la profunda impresión que me produjo el primer contacto con la lepra en China.
En 1996, en Valencia, el padre Ruiz pidió ayuda a Fontilles para la leprosería de la pequeña isla de Tai-kam (paradójico nombre: Isla de la esperanza). Allí encontré 14 pabellones construidos en 1923, sin desagües o servicios sanitarios; no había agua caliente ni una adecuada instalación de inodoros. Sólo la mitad de los residentes podían valerse por sí mismos. Faltaba de todo: desde productos sanitarios para curas, hasta sillas de ruedas. Las 4 Hermanas de la Caridad de Santa Ana, con la sevillana Hermana Marina al frente, se multiplicaban para llegar a todo.
Desde aquel momento, Fontilles ayudó en lo que pudo, y el cambio fue rápido y profundo. Pero la primera impresión se me quedó grabada.
Max Ebstein