Alfa y Omega > Nº 771 / 2-II-2012 > Ver, oír y contarlo > Contrapunto
¡Muera el consenso!
Así que el consenso era eso... En 1985, el PSOE lideró el consenso parlamentario para desvalijar a los jueces, una panda de señoritos que no podían prevalecer sobre la soberanía popular. Aznar maquilló el sistema en 2001, y ahora el PP parece, por fin, dispuesto a restaurar la independencia del poder judicial, un cuarto de siglo después de que se consumara la tropelía. La izquierda y los nacionalistas se rasgan las vestiduras: ¡traición al consenso!
El pecado original de la democracia española, afirma el profesor Dalmacio Negro, consiste en que «la Constitución incluye y menciona a los partidos como si fueran órganos del estado», y a partir de ahí, estas organizaciones piramidales han colonizado todo el sistema, sin respeto a la división de poderes ni apenas dejar resquicios a la sociedad civil. El juez es un instrumento del partido, igual que la educación es puesta al servicio del adoctrinamiento ideológico. Todos los partidos tienen su cuota autonómica de consenso.
Es posible que el PSOE haya querido llevar el consenso demasiado lejos. Zapatero reclamó el poder para definir el bien y el mal, qué es matrimonio, cuándo empieza la vida... Su huella permanecerá mucho tiempo en el partido. «La moral cívica de la sociedad, ya sea sobre el matrimonio, la familia, o el papel de la mujer, corresponde única y exclusivamente a la soberanía popular», le reprocha el rubalcabista Ramón Jaúregui al arzobispo Ricardo Blázquez, que en vano demuestra que no ha dicho lo que se empeñan en hacerle decir contra la elección de la Vicepresidenta del Gobierno como pregonera de la Semana Santa en Valladolid. ¡Pero hubiera podido hacerlo!; hubiera podido recordar el abismo que, para la Iglesia, hay entre una boda civil y el sacramento del Matrimonio, y pensar siquiera eso es motivo de reprobación fulminante. La candidata Chacón se suma con entusiasmo al consenso. También comunistas y nacionalistas, seguidos de una tropa de medios de comunicación de todos los colores.
El consenso ha comenzado a resquebrajarse. Es una gran noticia, pero prudencia, que hay consenso para rato.
Ricardo Benjumea
