Alfa y Omega > Nº 772 / 9-II-2012 > Cartas
Desvergüenza, no libertad

En un teatro de Madrid, se anuncia una representación obscena con una blasfemia. Se le ha pedido a la alcaldesa de la Villa y Corte que mande retirar semejante aberración (que ofende a cualquier ciudadano bien nacido -sea creyente o no- y denigra todo lo que tenga que ver con el buen gusto, el arte, la educación y la convivencia pacífica). Pero la señora alcaldesa no reacciona, porque ¿cómo va a reprimir la libertad de expresión de semejante energúmeno? ¿Cómo? Es muy fácil. Imagínese, señora alcaldesa, que ese impresentable artista decide cambiar la imagen que origina la blasfemia, pero insiste en el mal gusto y coloca en el mismo lugar el retrato de su señora madre de usted... ¿Seguiría siendo tan timorata ante la mal llamada libertad de expresión? ¿Desde cuándo hay libertad de expresión para abofetear a un transeúnte o para insultar a un niño que pase por delante del teatro? Hemos llegado a un punto en que la Real Academia de la Lengua tendrá que discernir con claridad el sentido recto de las palabras. Porque hay libertades y expresiones intolerables: entran en el terreno de la delincuencia. Con razón decía el Beato Juan Pablo II: «No todo lo técnicamente posible es moralmente aceptable».
Olga Freyre
Vigo
¿Impasibles ante Nigeria?
Ya hace tiempo que sé, por una revista de los salesianos, la terrible persecución que sufren los cristianos de Nigeria; y creía que ya eso habría parado, pero he visto con horror que eso sigue, y quizá peor que antes. Yo pienso: ¿es posible que los países occidentales se queden impasibles? En otros casos similares, han actuado mediante fuerzas de orden, ¿por qué ahora no? Desde que me enteré por Alfa y Omega, rezo por ellos, y me propuse decir esto, ya que a otros no se les ocurre: debemos hacer algo, si no queremos caer en este pecado de omisión. Siempre hubo musulmanes, pero no con este encono hacia nuestra fe. Creo que, como en la actualidad son más accesibles los medios de comunicación, ven que los países cristianos son más ricos y más cultos, y esto les produce envidia. Lo digo por si sirve de orientación.
María del Carmen Cano
Majadahonda (Madrid)
La JMJ de una abuela

De la Jornada Mundial de la Juventud puedo decir que, en casa, la vivimos muy a fondo. Mi hijo Antonio, que es policía, participó en ella desde el principio. Cuando volvió al pueblo, de vacaciones, llegó eufórico: ¡no paraba de contar cosas! Estuvo en su trabajo, pero de forma voluntaria, no por obligación. Se apuntó de voluntario, para poder estar. Hubo un momento en que me llamó al pueblo y me dijo: «Mamá, pon la tele que estoy muy cerca del Papa y me tienes que estar viendo». Pero no pude verlo, porque los nietos me habían estropeado la televisión: mis tres nietos pequeños, con los que me quedé para que mis hijos pudieran estar en Madrid, en los actos del Papa. Una de mis hijas cedió su casa a tres religiosas, para que pudieran pasar esos días allí, y ella estuvo en mi casa. Y yo encantada, porque quería que mis hijos disfrutaran de la JMJ. Lo que yo vi por la tele (antes de que se estropeara) fue de una gran profundidad, no sé ni cómo explicarlo. En casa lo vivimos muy intensamente y yo pude ver que hay una juventud muy diferente a la que se nos muestra.
Victoria de la Cruz
Madrid
A eso lo llaman derechos
Ante el amago hecho por el flamante ministro de Justicia de reformar (tímidamente) la ley el aborto, haciendo preceptivo el permiso paterno en menores -cosa que es obligatoria para otros muchos tratamientos médicos-, ya se han apresurado a vocear los epígonos de la progresía dominante que la reforma va a suponer un gravísimo retroceso de los derechos de la mujer. Derechos que parecen consistir en tratar a un hijo cual si de esclavo se tratara: derecho a matarlo o a dejarlo vivir, derecho a concebir cuando me venga en gana, aun cuando la naturaleza ya se haya encargado de escribir el punto final de tal facultad... En definitiva, más parece un derecho de posesión y dominio de una persona sobre otra; un derecho que, en el fondo, está más orientado a la satisfacción de los caprichos personales que a la asunción de los deberes (muchos, variados y complejos) que implica la paternidad (responsable). No deja de ser, al menos, curioso que el lugar en el que la persona se encuentre más indefensa sea el seno materno... Y a eso le llaman derecho.
Juan López Martínez
Rivas Vaciamadrid (Madrid)
Nuestra Señora de Aguas-Santas, Patrona de Villaverde del Río
La Congregación para el culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, de la Santa Sede, ha concedido a la imagen de Nuestra Señora de Aguas-Santas el título canónico, con carácter pontificio, de Patrona de Villaverde del Río, en Sevilla. La petición concedida a la parroquia, y solicitada por el párroco, don José Francisco García Gutiérrez, el pasado mes de julio, otorga a la Santísima Virgen de Aguas-Santas dicho título canónico, junto a los privilegios litúrgicos inherentes a dicho rango. La respuesta positiva de la Santa Sede llegó a finales de diciembre, y el anuncio del patronazgo corrió a cargo del párroco, en la misa de Nochebuena. La proclamación litúrgica y solemne la realizará el obispo auxiliar de Sevilla, monseñor Santiago Gómez Sierra, y se llevará a cabo una Octava en honor de esta antiquísima imagen, pequeña en tamaño (sólo mide 11 centímetros), pero inmensa en devoción. La parroquia, la Hermandad y el pueblo de Villaverde del Río han recibido con gran gozo este nombramiento.
José David de las Heras
Villaverde del Río (Sevilla)
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