Alfa y Omega > Nº 772 / 9-II-2012 > Aquí y ahora
Con la gentileza de

Ante la emergencia educativa: don José Manuel Lacasa, investigador especializado en educación
«Hoy no hay analfabetismo, pero se parece bastante...»
Don José Manuel Lacasa es director y fundador del IFIE, Instituto F de Investigación Educativa, fue subdirector del periódico Magisterio y es uno de los analistas de mayor prestigio en el estudio de los informes PISA. Con sus reflexiones sobre las nuevas reformas anunciadas por el ministro Wert, Alfa y Omega continúa su serie de entrevistas sobre la emergencia educativa, que Lacasa define como «el suicidio educativo de Occidente»
Don José Manuel Lacasa, en la terraza de su casa
madrileña, donde recibió a Alfa y Omega
Las medidas que ha anunciado el ministro de Educación, ¿son suficientes para cambiar el sistema educativo?
No. Da la sensación de que sólo se han fijado en el final de la etapa educativa, y así no se soluciona el problema. La educación es como un río, y si escupes al principio, te lo encontrarás después. La etapa en que se producen los problemas es anterior a la etapa en que se manifiestan, pero como no tenemos instrumentos de medida, no vemos el problema hasta que nos da en los morros, al final de la ESO. Los análisis demuestran que, en 2º de Primaria (8 años), se puede identificar al 65% de los que van a fracasar con 16 años; y en 4º de Primaria (10 años), a casi el 95%. Si esos alumnos, al final de la ESO, fracasan como se esperaba, es que, durante casi 10 años, no hacemos nada por rescatarlos. Los problemas son sencillos: a los 8 años detectamos que no saben leer..., y llegan a los 16 sin saber leer.
¿Estamos creando analfabetos?
Leer no es juntar letras, sino saber dialogar con un texto. Sin embargo, entre el 30 y el 35% de los chavales, que son los que no acaban Secundaria, no saben hacerlo, y por eso no entienden los enunciados de un problema matemático, por ejemplo. Hoy no hay analfabetismo, pero se parece bastante... Eso es muy grave, porque los estamos incapacitando, sin hacer nada por ellos. A lo sumo, los hacemos repetir.
Muchos pedagogos dicen que repetir curso no sirve para nada...
La repetición funcionó bien durante años. Pero la Logse desvirtuó por completo el sentido de la repetición y la utilizó para crear itinerarios. Un itinerario es agrupar a los alumnos por conocimientos, no por edad, pero como eso, decían, era segregador e iba contra su espíritu, los llamó de otra manera y se inventó la promoción casi automática. La realidad es que, en 3º de la ESO, casi el 40% de los alumnos ha repetido alguna vez, y sabemos que, de hecho, se han creado tres itinerarios: los que repiten en 1º y 2º, que no suelen acabar la Secundaria; los que repiten en 4º, que suelen ir a la FP; y los que no repiten, que son los que pasan a la universidad. Los dos graves problemas de nuestro sistema son el fracaso escolar y la falta de excelencia, es decir, que fallamos por arriba y por abajo. Y ambos se crean en Primaria.
¿Y cómo nacen los problemas de nuestra educación Primaria?
Por problemas curriculares: no se enseña a los niños lo suficiente; los contenidos son repetitivos; si el niño no aprende, da lo mismo y pasa igual; y que un niño aprenda o no, o que un profesor enseñe o no, no tiene consecuencias. Una profesora, amiga mía, dice: En el aula, puedo dar la mejor clase sobre Sócrates o leer el periódico, que las consecuencias serán las mismas. Eso es lo que no puede ser.
¿Cómo se corrige este despropósito? ¿Servirá la elaboración de un Estatuto del docente?
Primero, evaluando, para saber qué pasa, y poder corregirlo. Y, segundo, haciendo que, si un profesor no enseña, tenga consecuencias. Me temo que el Estatuto vaya en la línea de pagar más por lo mismo, y un profesor sólo debe cobrar más porque lo haga mejor, o porque su trabajo sea más complejo. O sea, por esfuerzo, mérito y eficiencia. Pero eso va contra el igualitarismo en que estamos metidos, y no sé si habrá alguien con valor, inteligencia y capacidad para establecerlo, porque, en el mundo educativo, todo va contra esas líneas. En España, hemos gastado mucho en profesores; y, en Secundaria, tenemos de los mejores de Europa. Ahora hay que aprovechar ese esfuerzo económico para que el sistema funcione.
José Antonio Méndez