Alfa y Omega > Nº 772 / 9-II-2012 > PequeAlfa
Texto: María Martínez López. Ilustraciones: Asun Silva


Este sábado, que es la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Cuando pensamos en enfermos graves, normalmente sólo se nos vienen a la cabeza personas mayores. Pero también los niños y chicos jóvenes pueden sufrir enfermedades serias. Por eso, en todos los hospitales hay unidades de pediatría, y también existen hospitales enteros para niños. El más conocido de España es el Hospital del Niño Jesús, de Madrid. Tratan cualquier tipo de enfermedad y problema, aunque por lo que más se le conoce es por sus unidades de psiquiatría (para las enfermedades mentales) y de oncología (para el cáncer). De hecho, hace poco se rodó allí una película, Maktub, protagonizada por un niño con cáncer.
Los hospitales infantiles no se parecen casi nada a los demás, que pueden dar un poco de miedo. El padre Andrés Castillo es uno de los dos capellanes de este hospital. Explica que «todos los que trabajan aquí saben lo importante que es para los niños pasarlo bien» y estar contentos. Es la mejor medicina para ellos. Por eso, «aquí pueden correr, reírse, gritar... y nadie los regaña». Siempre puede haber un familiar con ellos, e incluso sus hermanos pueden visitarlos a veces. Todo está decorado con dibujos y colores vivos, y, gracias a los voluntarios de distintas asociaciones, hay todo tipo de actividades: juegos, manualidades, informática, actuaciones de payasos, teatro... También hay un colegio y un instituto, para los chicos que tienen que pasar mucho tiempo ingresados.
El padre Andrés o su compañero también están siempre en el hospital. Celebran Misa, visitan a las familias, y siempre están disponibles para quien quiera hablar con ellos, sean padres o trabajadores del hospital. Les ayuda la Hermana Concepción, una religiosa que lleva 17 años trabajando allí. «Al llegar aquí por primera vez -explica el sacerdote-, los padres están desesperados. Algunos se enfadan con Dios. Pero, como las enfermedades suelen ser largas, con el tiempo van descubriendo que la fe es importante» para vivir una situación así de difícil. «Vienen a preguntarnos cosas sobre Dios, a hablar, a llorar... Y descubren que el sufrimiento tiene sentido, incluso si su hijo se termina muriendo».
También a los trabajadores les cuesta ver sufrir a los niños, y buscan ayuda en los sacerdotes. «Aquí la gente trabaja muchas horas, y agradecen saber que nosotros también estamos aquí todo el tiempo, como ellos». Igual que los padres, «ellos nos preguntan por Dios, y algunos empiezan a venir a Misa. Los que se casan, lo hacen en la capilla, y si tienen hijos los bautizan aquí también. Es como un pueblo, y la capilla es la parroquia».


Ver a un niño luchar contra una enfermedad grave hace sufrir mucho a los mayores. Sin embargo, según la experiencia del padre Andrés, «a los niños les cuesta menos aceptarlo que a los mayores. Son más sencillos que nosotros, que hacemos muchos planes sobre el futuro. Aceptan la enfermedad y los tratamientos como una parte más de su vida. Tienen mucha energía, y eso les ayuda». Eso sí, les influye bastante cómo lo vivan sus padres: si los padres están muy tristes, el niño piensa que es por su culpa, o incluso intenta ayudarles. «Sorprende lo maduros que pueden ser. Pero si los tratas con normalidad, si hablas o juegas con ellos, lo viven bien».
Durante los seis años que lleva en el hospital, el padre Andrés también ha descubierto que «a los niños les gusta mucho la capilla. Ya con dos o tres años, muchos niños traen a sus padres. No sé cómo la conocerían por primera vez, o quién les traería. Si ya andan, vienen ellos. Si están en carrito, lo piden. Incluso cuando no hablan, sus padres lo entienden: Sé que me está pidiendo que vengamos a la capilla». Les pasa incluso a padres que no son muy creyentes. Los niños «captan que en la capilla hay algo especial, y lo buscan. Les gusta ver a la Virgen con el Niño Jesús. Y siguen visitándola años después, cuando vienen a las revisiones».

Este sábado, tendrá lugar, en Madrid, un Encuentro Vocacional Diocesano para niños. Pueden asistir todos los niños de Madrid que quieran compartir su fe con otros chicos de su edad y, después de encontrarse con Jesús, ir descubriendo qué planes tiene Él para su vida. Durante todo el día, tendréis ocasión de hacer muchas actividades interesantes, tanto de oración como de juegos, y todo en torno a Jesús. Será en el Seminario Conciliar de Madrid (calle San Buenaventura, 9). Más información: 91 364 49 34.


¿A que cuando estás enfermo quieres ponerte bueno rápido y vas al médico, para que te recete medicinas que te ayuden a mejorar? Pues las mamás de millones de niños en todo el mundo no pueden ir a la farmacia y comprar pastillas, porque son tan pobres que no tienen posibilidad ni de ir al médico. Por ejemplo, en un país como Etiopía, 1 de cada 5 niños muere antes de cumplir 5 años.
Por eso, Manos Unidas, una institución católica que trabaja para ayudar a quienes más lo necesitan en todo el mundo, ha puesto en marcha una campaña, para recordarnos a todos que muchos niños, si tuvieran medicinas, podrían curarse. Así, Juan Manuel Muñoz, del Departamento de Educación para el Desarrollo de Manos Unidas, y otros compañeros suyos acuden a los colegios de Madrid, para contar a los alumnos cuáles son las principales enfermedades que hay que ayudar a combatir.
En el continente africano, por ejemplo, los niños contraen, especialmente, tres enfermedades que en España no conocemos mucho, porque, o bien desaparecieron, o bien los científicos investigaron hasta encontrar un remedio para evitar que las personas se muriesen. La más importante de esas enfermedades, porque es la que causa más muertes en niños pequeños, es la malaria o paludismo, una enfermedad causada por algo tan sencillo como la picadura de un mosquito. «Estos mosquitos tan peligrosos viven a sus anchas en los poblados africanos, que están llenos de charcas y de aguas residuales», cuenta Juan Manuel. El mejor tratamiento para evitar las picaduras es «que en las casas haya mosquiteras cubiertas de insecticida», aunque la solución más eficaz sería encontrar una vacuna que protegiese a los niños. Otra de las enfermedades más importantes es el virus del sida. «En España, existen unos medicamentos muy caros que han permitido que los enfermos vivan mucho tiempo, pero hasta África no llegan estas medicinas y, si llegan, son muy caras y no las pueden comprar», explica Juan Manuel. La tuberculosis es la tercera enfermedad más difícil de curar en África, «ya que se contagia muy fácilmente y afecta a las personas que están débiles por otras enfermedades. Para curarse, necesitan comer bien, y eso allí no es posible», concluye. Manos Unidas nos recuerda que está en nuestras manos ayudar a estos niños a curarse. ¿Cómo? Aquí abajo os damos algunas pistas.


Los alumnos, los profesores y los padres del Colegio Nuestra Señora de Loreto, de Madrid, en el mes de febrero, están más unidos que nunca para colaborar con la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas. En concreto, van a apoyar un proyecto que ayuda a familias de un país que se llama Sri Lanka, que está en Asia, y donde sus habitantes han perdido el trabajo, los niños han dejado de ir al colegio y algunas familias se han quedado sin casa, por culpa de la guerra.
Sandra Sánchez, la responsable de Pastoral del colegio, cada año, piensa juegos y actividades para que todos entiendan qué es lo que hace Manos Unidas. Este año, dedicarán algunas clases a pensar cómo debe ser la vida de otros niños en países como Sri Lanka. Rezarán por ellos y harán un montón de cosas más para ayudarlos. Una de las cosas que han preparado es una rifa. ¡El dinero de las papeletas puede convertirse en un colegio, en una casa o en medicinas para curar enfermedades! Además, los alumnos de Primaria, a la salida del colegio, a la hora de merendar, venderán bollos, con los que también se consigue dinero para los amigos de Sri Lanka.
Sandra tiene muy buenas ideas, y para los niños de Infantil y Primaria organiza dos tardes de cine. Los profesores de Educación Física preparan un torneo solidario. Y los padres del colegio, con la ayuda de los profesores y las religiosas, La tarde de los talleres. ¿Qué no sabes qué es? Pues toma nota y lanza la idea en tu colegio para hacerlo también. El último sábado del mes de febrero, el Colegio Nuestra Señora de Loreto se convierte en una especie de feria donde los niños hacen manualidades, se divierten en talleres de cocina, aprenden a curar a un enfermo, o hacen equipos de fútbol con chapas de refrescos. Para participar hay que pagar una entrada, que también se destina a la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas. Los mayores, los alumnos de Bachillerato, también se vuelcan con esta causa, en un Festival Solidario.
Los profesores, los padres y los alumnos de este colegio lo comprueban año tras año. Cuando se unen en torno a un buen proyecto, como es este caso, consiguen que salga lo mejor que cada uno lleva dentro.
Amparo Latre