RetrocesoA&ONº 217/15-VI-2000SumarioDesde la feContinuar
Televisión
Algo diferente
De entre la reciente programación de televisión merece la pena destacar especialmente la emisión de la película Dies Irae (1943), dentro del ciclo dirigido por José Luis Garci ¡Qué grande es el cine!, que completa la trilogía del autor junto a las anteriormente proyectadas: Ordet (1954) y Gertrud (1961).

En primer lugar, por el evidente valor artístico de esta película de Carl Theodor Dreyer, de una belleza e intensidad emocional sobrecogedoras, y a continuación porque es necesario señalar la importancia que tiene en nuestros días el hecho de que una cadena apueste, dentro de la franja horaria de mayor audiencia, por un producto situado tan a contracorriente de la mentalidad dominante, que favorece una televisión de contenido superficial, pero que capte sin dificultad a la audiencia.

Hay que reconocer, por tanto, la dignidad y, yo diría también, el atrevimiento de un programa de estas características, que permite al espectador disfrutar desde casa de una obra de arte como Dies Irae. Una película de exquisita sensibilidad, de la que también participan los invitados a la tertulia, a través de cuyos ojos hemos podido apreciar algunos detalles que quizá de otro modo nos hubieran pasado desapercibidos, y que plantea cuestiones cruciales para el hombre como la intolerancia, el fanatismo, la impotencia del hombre ante el mal, y la inutilidad de un cristianismo moralista que no puede cambiar la vida cotidiana y carece de toda eficacia frente a la muerte y el pecado (¡Sálvanos, oh Jesús, por tu sangre!, clama la última frase de esta película).

Recomiendo, por estos motivos, conceder atención a este espacio de TVE 2, y aquellos telespectadores que no hayan tenido la posibilidad de ver la mencionada trilogía, que no dejen pasar la próxima ocasión que se les presente.

Patricia López Schlichting