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J. P. Serrano Ocejapacoserrano@planalfa.es En esta primavera negra de la información sobre la Iglesia, el maestro de periodistas católicos, monseñor Antonio Montero, nos regaló, no hace mucho un Vía Crucis de nuestra Iglesia en las calendas que corren. Ni se me pasa por la imaginación emular a tan alta autoridad. A lo sumo me atrevería a escribir la primera estación de un Vía Crucis del hombre, de lo humano, que también es de sumo interés para la Iglesia. Y lo hago cuando Esopo y su género de la fabulación ha adquirido la preponderancia que nunca debió de tener en nuestros papeles periódicos. El diario El Mundo sorprendió el domingo con una singularísima exclusiva que la nota de la Conferencia Episcopal que publicamos en esta misma página se encarga de dementir como algo que no existe. En el programa dominical La Linterna, de la COPE, que dirige José Luis Restán, se dijeron cosas muy claras al respecto. Recojo lo principal: Juan Antonio Martínez Camino afirmó: He estado, por mi trabajo en la Conferencia Episcopal, ocupado sobre la preparación de la Plenaria, y que vaya a estudiar la excomunión de los etarras no aparece por ningún sitio. Tengo noticia de lo que se iba a tratar en lo que se llama , donde están sólo los obispos. Estas falsas expectativas son falsas, una fábula. Se podría titular , porque empieza por ahí, contando que todo esto está contenido en una agenda a la que ha tenido acceso el mencionado medio, una agenda que sería la personal del Presidente de la Conferencia Episcopal Española. A muchos quizá les decepcione que esto sea una fábula. Los que han hecho portada de esto ¿lo han contrastado, o es que hay algún interés en que las fábulas estén en las primeras páginas de los medios? |
| Partiendo de la base de que esto es una fábula-comenté yo-, aquí se utiliza una malísima técnica periodística, que es la denominada técnica del no periodismo, que combina la realidad con la ficción para dar un clima de veracidad a medias verdades, medias falsedades. Pero ¿en qué país, en qué periodismo estamos? Una noticia que es falsa, que se publica en un periódico de tirada nacional, el día de máxima tirada, respecto a una institución que está en el corazón, en la vida, evidentemente está produciendo unos efectos reales en el pueblo sencillo. La condena al terrorismo y a ETA es nítida, y la excomunión no aporta un plus respecto a esa condena. Están teledirigiendo lo que va a ser el contenido de la Conferencia Episcopal: A río revuelto, ganancia de pescadores. ¿Quiénes son los pescadores?
El padre Martínez Camino añadió: El editorial de afirma que la excomunión es una cosa muy vieja, muy inquisitorial, muy antigua, que no debería existir, pero bueno, en este caso tendría la ventaja de que la Iglesia, por fin, diría algo con claridad y . ¿Dudas de que la Iglesia haya condenado el terrorismo? ¿A estas alturas? Si el Gobierno de la nación no aplica el estado de excepción, según el artículo 55 de la Constitución, ¿eso significa que no esté luchando contra el terrorismo? María Teresa Conte comentó: Hay dos términos que utiliza la información, tanto en el editorial como en portada, y en la crónica, que por un lado es calificar de trasnochada esa medida, pero demandarla de algún modo o incluso aplaudirla; y, luego, el juego de oportunismo que me ha llamado la atención. Esa valoración implícita de esta medida sería ahora puro oportunismo, pero bienvenida sea. Juan Antonio Martínez Camino concluyó: Sería una posibilidad que todos los obispos se pusieran de acuerdo en decretar (porque en el Código de Derecho Canónico no está expresamente dicho que el terrorismo, el homicidio, el genocidio... tengan aparejada la excomunión) la excomunión, si vieran que es justo, conveniente pastoralmente o apropiado. Yo creo que sería contraproducente e innecesario, ya que no se lograrían los fines que tiene la pena de excomunión, en los raros y pocos casos en los que existe, seis en concreto en el Código actual de Derecho Canónico. Crearía más confusión, más falta de unidad en la Iglesia, e interesa que la Iglesia esté unida frente a las raíces del terrorismo. No queremos otro problema añadido. Sería contraproducente: ¿quién decreta, y en qué ámbito, esta excomunión? ¿El obispo de Bilbao? ¿El de San Sebastian? ¿El arzobispo de Madrid? Pues valdría en cada caso para su territorio diocesano, para sus fieles, para los que residen en su territorio. ¿Quién lo decreta? ¿La Conferencia Espiscopal? Pues no valdría para los etarras que viven en Francia, fuera de España. Sería una fuente de confusión que la Conferencia Espiscopal emitiese ese decreto, al igual que si lo hiciese un obispo sí y otro no; y un decreto que es confuso cumplir no se debe emitir: éste es un principio clarísimo del gobierno pastoral, que se sabe de antemano que es imposible, innecesario... Tendría que hacerse con el refrendo de la Santa Sede. Los etarras y muchos de su ámbito no son católicos, son ateos. La excomunión es una medida pedagógica para los fieles de la Iglesia, no para los ateos. Para negar exequias cristianas basta el canon 184, que se refiere a los pecadores manifiestamente públicos. |